El Saqueo Silencioso
El Tráfico Ilícito de Patrimonio Cultural, Histórico y Paleontológico en Argentina
Un Atentado Contra la Memoria Colectiva
El tráfico ilícito de bienes culturales en Argentina representa una hemorragia silenciosa y constante que va mucho más allá del simple delito contra la propiedad. Es un atentado directo contra la identidad nacional, la memoria histórica y el conocimiento científico del país.
Esta actividad criminal despoja a la sociedad de los testimonios materiales de su pasado, borrando páginas irrecuperables de su historia y privando a las generaciones futuras del acceso a su legado.
La magnitud de esta problemática no es un fenómeno aislado; se enmarca en una crisis regional de proporciones devastadoras. Como afirma el experto Fernando Báez, se estima que al menos el 80% de los museos y sitios arqueológicos de América Latina han sido víctimas de saqueo, una cifra que subraya la escala y la gravedad del despojo que sufre el continente.
Para entender la gravedad de esta pérdida, es crucial definir qué constituye el patrimonio cultural. La Convención de la UNESCO de 1970, ratificada por Ley 19.943 y la Ley argentina 25.197 definen el patrimonio cultural como aquellos objetos, seres o sitios que, por su valor excepcional, constituyen la expresión de la creación humana o la evolución de la naturaleza.
Este vasto universo se puede clasificar de la siguiente manera:
- Patrimonio Cultural Tangible
- Mueble:
- Pinturas
- Esculturas
- Libros
- Maquinaria
- Equipo de laboratorio
- Objetos domésticos y de trabajo
- Objetos para rituales
- Material audiovisual
- Inmueble:
- Monumentos o sitios históricos
- Monumentos públicos y artísticos
- Conjuntos arquitectónicos
- Centros industriales
- Obras de ingeniería
- Patrimonio Cultural Intangible
- Saberes: Conocimientos y modos de hacer arraigados en la vida cotidiana.
- Celebraciones: Rituales, festividades y prácticas de la vida social.
- Formas de expresión: Manifestaciones literarias, musicales, plásticas, escénicas, lúdicas.
- Lugares: Mercados, ferias, santuarios, plazas y otros espacios donde tienen lugar prácticas culturales.
Nos centraremos específicamente en dos categorías de bienes muebles de alta vulnerabilidad: el patrimonio histórico, con particular énfasis en el período colonial, y el patrimonio paleontológico.
La elección de este enfoque responde a la importancia crítica que ambos tipos de bienes tienen para la comprensión científica. Los fósiles son testimonios únicos de la evolución natural en el territorio, mientras que los objetos coloniales son piezas fundamentales para reconstruir la historia social, política y cultural del país.
La pérdida de estos bienes, a menudo silenciosa y subestimada, representa un vacío irreparable en el conocimiento colectivo.
A continuación, se analizarán las dimensiones cuantitativas de este despojo, explorando tanto las cifras oficiales como las realidades ocultas que estas estadísticas no logran capturar.
La Dimensión Estadística del Despojo: Cifras Oficiales y Realidades Ocultas
El análisis de las estadísticas de robos es una herramienta estratégica para dimensionar la magnitud del tráfico ilícito y orientar las políticas de prevención. Sin embargo, en el contexto argentino, las cifras oficiales deben ser interpretadas con cautela, ya que representan apenas la punta del iceberg de un problema mucho más profundo y extendido. La subnotificación de los delitos es un factor crítico que oculta la verdadera escala del saqueo patrimonial.
A pesar de estas limitaciones, los datos recopilados desde la creación del Departamento de Protección del Patrimonio Cultural de la Policía Federal Argentina - Interpol en 2002 revelan tendencias alarmantes y, a la vez, logros significativos en la lucha contra este flagelo.
- Volumen total de recuperación: Desde su creación, esta unidad especializada ha logrado recuperar y restituir más de dieciséis mil piezas arqueológicas y paleontológicas, demostrando la eficacia de la acción coordinada cuando se aplican métodos de investigación sistemáticos.
- Preferencia por Ciertos Bienes: Un análisis de los robos denunciados entre 2002 y 2017 muestra una clara preferencia de las redes criminales por ciertos tipos de bienes. Los objetos arqueológicos y paleontológicos, junto con la numismática y las antigüedades en general, figuran consistentemente entre los más sustraídos, lo que indica la existencia de un mercado internacional activo y demandante para estas categorías.
- Lugares de Robo Más Frecuentes: El análisis estadístico revela con crudeza los puntos de mayor vulnerabilidad del sistema de custodia patrimonial. Los museos, las viviendas particulares, colecciones privadas y los templos o iglesias son, en ese orden, los lugares que sufren la mayor cantidad de robos. Esto evidencia fallas de seguridad estructurales en instituciones clave para la preservación de la memoria colectiva.
- La Paradoja de los Bienes Coloniales: Los datos revelan una sorprendente discrepancia. A pesar de su innegable valor histórico y económico, las estadísticas oficiales entre 2002 y 2017 registran la denuncia de solo 49 objetos coloniales robados. Esta cifra, a todas luces insignificante, no refleja una falta de interés de los traficantes, sino una falla sistémica en la denuncia que equivale a un borrado estadístico del delito.
Las causas principales de esta profunda subnotificación son la falta de inventarios formales, la reticencia de los directores de instituciones a asumir responsabilidades administrativas y una desatención histórica del Estado, cuyas raíces se hunden en la misma negligencia que se analizará más adelante.
El nivel de subnotificación en Argentina y en la región queda drásticamente expuesto al comparar las denuncias internacionales con las de países que han implementado políticas más rigurosas de registro y control.
Análisis Comparativo de Denuncias Internacionales (2010-2015)
|
País |
2010 |
2011 |
2012 |
2013 |
2014 |
2015 |
|
Argentina |
- |
8 |
3 |
- |
- |
- |
|
Bolivia |
- |
- |
- |
- |
- |
- |
|
Italia |
1424 |
1308 |
1567 |
951 |
951 |
334 |
|
Perú |
12 |
11 |
- |
33 |
3 |
18 |
Fuente: Información publicada por la Secretaría General de Interpol
Estas cifras demuestran que el problema no es la ausencia de delitos, sino la falta de denuncia, un factor que garantiza la impunidad de las redes criminales. Para comprender cómo operan estas redes, es necesario estudiar la anatomía de la cadena delictiva que comienza en los yacimientos y templos de Argentina y termina en colecciones privadas y mercados de todo el mundo.
Anatomía del Crimen Transnacional: La Cadena del Tráfico Ilícito
El tráfico ilícito de bienes culturales no es un conjunto de actos delictivos aislados, sino una actividad propia de la criminalidad organizada que opera a través de sofisticadas redes transnacionales.
Considerado el tercer negocio ilícito más rentable del mundo, solo por detrás del tráfico de drogas y la venta de armas, se alimenta de la vulnerabilidad de los países ricos en patrimonio.
En Argentina, este crimen adopta dos modelos operativos diferenciados. El tráfico paleontológico exhibe una cadena de suministro verticalmente integrada, desde extractores locales hasta mercados globales. En contraste, el robo de bienes históricos y artísticos presenta un sistema bifurcado, con ladrones ocasionales que alimentan mercados informales y profesionales que sirven a un circuito clandestino de coleccionistas.
El Saqueo de Fósiles: Del Yacimiento al Mercado Global
El comercio ilegal de fósiles sigue una ruta bien definida que conecta las zonas paleontológicas más ricas del país, especialmente en la Patagonia, con los mercados de coleccionistas en Estados Unidos, Europa y Asia. La cadena está compuesta por varios eslabones clave:
- Extractores o huaqueros: Generalmente son pobladores locales, a menudo en situación de pobreza, que conocen el terreno y extraen las piezas de los yacimientos, recibiendo pagos ínfimos por su trabajo.
- Acopiadores Primarios: Actúan como intermediarios locales. Reciben el material de los huaqueros, lo limpian y seleccionan las piezas con mayor valor comercial.
- Grandes Acopiadores o Traficantes: Consolidan grandes volúmenes de material, centralizando la operación generalmente en Buenos Aires. Son el nexo principal con el mercado internacional, gestionando la logística y la exportación.
- Métodos de Exportación: Los cargamentos de fósiles salen del país en contenedores, a menudo declarados fraudulentamente como materiales de exportación legal, tales como piedra, arenisca o arcilla, para eludir los controles aduaneros.
- Destinos Finales: Los principales centros de compra y reventa se encuentran en Estados Unidos, donde se celebran importantes ferias de fósiles en ciudades como Denver, y en los estados de Arizona y Colorado. En Europa, Suiza es un centro neurálgico del tráfico, mientras que en Asia, Japón es un destino destacado.
Robo de Bienes Históricos y Artísticos: De la Iglesia a la Colección Privada
La cadena delictiva para bienes históricos y artísticos, como el arte colonial, involucra a actores con diferentes niveles de especialización. La facilidad con que estos objetos son robados y vendidos está directamente ligada a la vulnerabilidad institucional, especialmente de las iglesias, producto de una histórica falta de priorización estatal. Los ladrones se pueden clasificar en dos perfiles:
- Ladrones Ocasionales: No son selectivos. Ingresan a domicilios, iglesias o museos y se llevan cualquier objeto que consideren de valor, sin discriminar entre obras de arte, joyas o electrodomésticos. El botín suele ser revendido rápidamente en mercados de pulgas o galerías de antigüedades de menor categoría.
- Ladrones Profesionales: Operan con un método mucho más sofisticado. Realizan tareas de inteligencia previa para identificar las obras de mayor valor y planificar el robo. Una vez cometido el delito, ocultan el botín durante un tiempo hasta que la atención mediática disminuye y luego lo venden directamente a coleccionistas inescrupulosos a través de canales clandestinos.
Más allá de los ladrones, la cadena se completa con otros dos eslabones fundamentales: los comerciantes deshonestos, que introducen los objetos robados en el mercado legal sabiendo su procedencia ilícita, y los compradores, que pueden actuar de mala fe como los coleccionistas que encargan los robos, o de buena fe que son adquirentes que compran piezas sin conocer su origen ilegal, facilitado por la falta de registros.
La existencia y prosperidad de estas redes criminales no es casualidad; se nutren de profundas vulnerabilidades estructurales e históricas que han dejado al patrimonio argentino en un estado de desprotección crónica.
Las Raíces de la Vulnerabilidad: Causas Históricas y Fallas Institucionales
La pérdida sistemática del patrimonio cultural en Argentina no es un fenómeno reciente ni accidental. Es el resultado de factores ideológicos, políticos e institucionales profundamente arraigados en la historia del país, que han generado un entorno de vulnerabilidad crónica. La desprotección actual es la consecuencia directa de una memoria selectiva del Estado y de persistentes fallas en los mecanismos de control y custodia.
El pensamiento positivista que dominó la construcción del Estado-Nación a finales del siglo XIX y principios del XX, representado por figuras influyentes como Bartolomé Mitre y Vicente Fidel López, sentó las bases ideológicas de esta negligencia.
Esta corriente subestimó deliberadamente el legado colonial español y el indígena, considerándolos una etapa superada y primitiva en la marcha inevitable hacia el progreso.
Como señaló el historiador Rómulo Carbia, para muchos intelectuales de la época, el estudio de la historia colonial era visto como una tarea ingrata y estéril. Esta visión hegemónica se tradujo en una política cultural que priorizó la narrativa de la independencia y la herencia europea, dejando en el olvido y sin protección los testimonios materiales de los períodos anteriores.
Este sesgo histórico se puede cuantificar analizando la distribución temática de los museos del país. La elección de qué se exhibe y qué se oculta es una manifestación tangible de qué episodios del pasado el Estado ha decidido recordar y cuáles olvidar.
Clasificación de los Museos Históricos de Argentina
|
Tipo de Museo |
Cantidad |
Porcentaje del Total Histórico |
|
Histórico (General) |
459 |
100% |
|
Histórico Colonial |
17 |
≈ 3.7% |
Fuente: Elaboración en base a la Guía nacional de museos (2013)
Esta abrumadora desproporción no es una casualidad estadística; es la manifestación institucional de la memoria selectiva del Estado, que al relegar el pasado colonial al olvido, lo sentenció a la desprotección. Esta negligencia histórica se perpetúa hoy a través de fallas institucionales concretas que facilitan la labor de las redes de tráfico ilícito.
- La Carencia Crítica de Inventarios: La ausencia de inventarios estandarizados es el principal facilitador del tráfico. Sin una documentación adecuada que incluya descripción detallada, fotografías, medidas y marcas distintivas, como propone la norma internacional Object ID, es prácticamente imposible identificar un bien robado, emitir alertas de búsqueda internacionales o probar su propiedad para lograr su restitución.
- Legislación Fragmentada e Inaplicada: Si bien Argentina cuenta con un plexo normativo en teoría, (Ley 25.743, ratificación de la Convención de la UNESCO de 1970), en la práctica es profuso y a menudo no se cumple. Aún se carece de una ley general unificadora, como manda la Constitución de 1994, y normativas clave, como la obligación de los anticuarios de llevar un registro de procedencia, (Artículo 10 de la Convención de 1970), no han sido implementadas de manera efectiva.
- Anomia en el Mercado de Antigüedades: La falta de una regulación y un control estatal efectivo sobre los comercios de arte y antigüedades, especialmente en centros neurálgicos como el barrio de San Telmo en Buenos Aires, crea un mercado anómico. Esto permite que objetos de procedencia claramente ilícita, como bienes litúrgicos despojados de iglesias, se comercialicen abiertamente sin que se exija a los comerciantes acreditar su origen.
- Vulnerabilidad de Instituciones Religiosas: A pesar de las claras directrices emitidas por el Vaticano sobre la necesidad de inventariar y proteger los bienes eclesiásticos, la gran mayoría de las iglesias en Argentina carece de sistemas de seguridad básicos y de inventarios detallados. Esta situación las convierte en blancos fáciles para los ladrones y, al mismo tiempo, dificulta enormemente la denuncia formal y la posterior recuperación de los bienes sustraídos.
A pesar de este panorama de profundas fallas históricas e institucionales, en las últimas décadas se han desarrollado importantes herramientas y se han consolidado actores clave en la lucha contra este flagelo, conformando un marco de defensa cada vez más articulado.
El Marco de Lucha: Herramientas Legales y Actores Institucionales
Frente a la creciente amenaza del tráfico ilícito, Argentina ha desarrollado un ecosistema de defensa del patrimonio que combina legislación nacional, la ratificación de convenios internacionales clave e instituciones especializadas.
Esta respuesta multifacética, aunque con desafíos en su aplicación, constituye el andamiaje fundamental sobre el cual se articulan los esfuerzos de prevención, investigación y recuperación de bienes culturales.
Principales Instrumentos Jurídicos para la Protección del Patrimonio Argentino
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Normativa |
Descripción del Propósito Principal |
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Constitución Nacional (Art. 41) |
Establece el deber de las autoridades de preservar el patrimonio natural y cultural y obliga a la Nación a dictar normas con presupuestos mínimos de protección. |
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Ley 25.743/2003 (Protección del Patrimonio Arqueológico y Paleontológico) |
Establece el régimen de protección de estos bienes, declarándolos de dominio público y regulando su protección, investigación y concesiones. |
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Ley 15.930/1961 (Archivo General de la Nación) |
Regula las misiones del Archivo General de la Nación, declara los documentos de carácter histórico como de interés público y establece que no pueden ser extraídos del país sin autorización. |
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Ley 19.943/1972 (Ratificación de la Convención de la UNESCO de 1970) |
Ratifica el principal instrumento internacional para prohibir e impedir la importación, exportación y transferencia de propiedad ilícitas de bienes culturales. |
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Ley 25.257/2000 (Ratificación del Convenio de UNIDROIT de 1995) |
Ratifica el convenio que complementa a la Convención de la UNESCO, facilitando acciones legales directas para la restitución internacional de objetos culturales robados. |
Junto a este marco legal, operan diversas instituciones especializadas que son los brazos ejecutores de la política de protección patrimonial.
- Departamento de Protección del Patrimonio Cultural de la Policía Federal Argentina / Interpol: Esta unidad, surgida de la iniciativa de su jefe Marcelo El Haibe tras una conferencia en 1998 donde advirtió la falta de métodos de investigación sistemáticos, es pionera a nivel mundial. En 2002 impulsó la creación de la base de datos nacional sobre objetos robados, la primera de su tipo en el mundo en ser pública e interactiva por internet. Su labor es central en la investigación, la recuperación de piezas y la capacitación de otras fuerzas de seguridad.
- Comité Argentino de Lucha Contra el Tráfico Ilícito de Bienes Culturales: Creado por Decreto 1166/2003, este organismo interinstitucional coordina a las fuerzas de seguridad, (Policía Federal, Gendarmería, Aduana), y los organismos culturales. Es responsable de elaborar la "Lista Roja de Argentina", una herramienta de sensibilización que alerta sobre las categorías de bienes culturales en mayor peligro.
- Autoridades de Aplicación Sectoriales: Son los organismos técnicos responsables de aplicar la legislación específica en el marco de la Ley 25.743. El Instituto Nacional de Antropología y Pensamiento Latinoamericano – INAPL, es la autoridad de aplicación para el patrimonio arqueológico, mientras que el Museo Argentino de Ciencias Naturales "Bernardino Rivadavia" lo es para el patrimonio paleontológico.
A pesar de contar con este sólido andamiaje legal e institucional, la persistencia y sofisticación de las redes de tráfico demuestran que aún existen desafíos significativos que requieren la implementación de propuestas concretas y una voluntad política sostenida.
Conclusión y Recomendaciones Estratégicas
El diagnóstico presentado en este informe es inequívoco: el tráfico ilícito de patrimonio cultural en Argentina es una hemorragia cultural alimentada por una combinación tóxica de negligencia histórica, memoria selectiva y fallas institucionales crónicas.
La pérdida resultante no es meramente material; cada pieza saqueada es un fragmento de historia borrado, un eslabón de identidad roto y una fuente de conocimiento científico silenciada para siempre.
Para ejercer una hegemonía efectiva sobre un pueblo, basta con destruir su cultura y los símbolos de su identidad. El saqueo patrimonial es una forma silenciosa pero devastadora de lograr precisamente eso.
Revertir esta situación exige una acción decidida y coordinada que vaya más allá de las buenas intenciones y se traduzca en políticas públicas efectivas.
A continuación, se presentan cinco recomendaciones estratégicas, basadas en las fuentes analizadas y las propuestas de los expertos en la materia, para fortalecer la defensa del patrimonio argentino:
- Sancionar una Ley General de Patrimonio Cultural: Es imperativo superar la actual fragmentación legislativa mediante la sanción de una ley marco unificadora. Dicha ley debe establecer definiciones claras, principios rectores y estándares mínimos de protección para todo tipo de patrimonio, (arqueológico, paleontológico, histórico, artístico, etc.), cumpliendo así con el mandato pendiente de la reforma constitucional de 1994.
- Implementar y Fiscalizar el Registro de Comerciantes: Se debe aplicar de manera efectiva una normativa, como la Ley 27.522, que obligue a los anticuarios, galeristas y comerciantes de arte a llevar un registro detallado que certifique la procedencia de cada bien cultural que comercializan, es decir, conocer la trazabilidad de lo comercializado. Esta medida, alineada con el Artículo 10 de la Convención de la UNESCO de 1970, es fundamental para aumentar la transparencia del mercado e interrumpir la cadena de comercialización ilegal.
- Universalizar los Inventarios Estandarizados: El Estado debe liderar un programa nacional de asistencia técnica y financiera para que museos, iglesias, archivos y colecciones privadas puedan crear y digitalizar sus inventarios. La adopción de estándares internacionales como "Object ID" debe ser promovida y exigida como requisito indispensable para la prevención, la denuncia efectiva y la recuperación de bienes robados.
- Fortalecer la Cooperación Interdisciplinaria y la Capacitación: Es crucial continuar y expandir los programas de capacitación conjunta que reúnen a fuerzas de seguridad, (policías, aduanas, gendarmería, prefectura), con expertos del ámbito académico y cultural, (paleontólogos, arqueólogos, historiadores del arte, curadores). Esta colaboración mejora la capacidad de los agentes para identificar bienes ilícitos en fronteras, comercios y durante investigaciones.
- Intensificar las Campañas de Concientización Pública: Es necesario ampliar la difusión de herramientas como la "Lista Roja de Bienes Culturales en Peligro" y la base de datos pública de Interpol. Estas campañas deben educar a la ciudadanía sobre el valor irremplazable de su patrimonio y los riesgos legales y éticos asociados a la compra de objetos de origen dudoso, fomentando un cambio cultural que desaliente la demanda y promueva la denuncia.
El rol del Estado
Las principales debilidades institucionales que facilitan el tráfico ilícito de bienes culturales se encuentran en las deficiencias del marco legal, la falta de acción y compromiso estatal, y la vulnerabilidad de las instituciones que custodian este patrimonio, especialmente en el contexto argentino, un país que encabeza la lista de naciones latinoamericanas con más bienes culturales robados reportados a Interpol.
A continuación, se detallan las debilidades institucionales clave, según las fuentes:
1. Ausencia o Deficiencia en los Sistemas de Registro e Inventario
La falta de registros y documentación adecuada es señalada como una de las cuestiones principales que facilita el tráfico ilegal de bienes culturales.
• Falta de registros de bienes privados: Sin duda, la falta de registros de particulares que poseen piezas contribuye tanto al robo de arte como al tráfico arqueológico.
• Ausencia de inventarios en instituciones: Muchas instituciones de todos los países carecen de inventarios que describan los bienes culturales muebles, y en Argentina, esto no se limita a museos privados o de bajos recursos, sino que también afecta a algunos muy renombrados que no cuentan con la documentación esencial recomendada por la Convención de la UNESCO de 1970.
• Dificultad de prueba y recuperación: La falta de documentación mínima indispensable dificulta la identificación de los objetos por parte de sus legítimos dueños y su detección por las autoridades policiales y aduaneras. Un ejemplo de esto es el robo de 590 obras en el Museo Nacional del Grabado, las cuales nunca fueron inventariadas y, por lo tanto, no tienen pedido de secuestro ni posibilidad de recuperación.
• Falta de registro de comerciantes: No existe un registro de comerciantes de bienes culturales en Argentina, lo que difiere de países como Italia, donde estos deben registrar la procedencia de los objetos.
2. Limitaciones y Falta de Aplicación del Marco Legal
El sistema legal, aunque existente, se ve debilitado por su fragmentación, su carácter incompleto y la falta de aplicación efectiva.
• Leyes dispersas y falta de una ley general: El sistema jurídico argentino adolece de la falta de una ley general que abarque la totalidad del patrimonio cultural. Históricamente, se ha legislado sobre el patrimonio cultural a través de leyes especiales sin vinculación entre ellas.
• Inaplicación de normativa internacional: A pesar de que Argentina ratificó la Convención de la UNESCO de 1970, (Ley 19.943), la disposición que obliga a los anticuarios a llevar un registro de la procedencia de los bienes culturales nunca fue aplicada en el país, lo que facilita el comercio ilegal.
• Falta de regulación en el comercio: La falta de regulación estatal sobre el comercio de bienes culturales permite a comerciantes inescrupulosos comprar objetos de procedencia ilícita sin necesidad de acreditar el monto abonado, la identidad de las partes o la procedencia.
• Lentitud y prescripción de casos judiciales: Las cifras de la Justicia demuestran los límites del Estado para enfrentar el problema, ya que las causas judiciales por infracciones al patrimonio cultural suelen tener procesos largos que terminan, usualmente, con la prescripción de los casos.
3. Falta de Compromiso y Recursos Estatales
La ineficacia del Estado se vincula directamente con la voluntad política y la asignación de recursos.
• Ausencia de políticas públicas: Uno de los factores principales que favorece el tráfico ilícito es la ausencia de políticas públicas destinadas a resguardar el patrimonio. Esta situación se debe no solo a la burocracia, sino también al desinterés por el período colonial de los grupos de poder que dirigieron el Estado argentino, lo que se traduce en escasos o nulos recursos para proteger estos bienes.
• Responsabilidad por omisión: Los funcionarios pueden ser responsables por dolo, (intención de propiciar la desaparición), o por desidia, negligencia o impericia en el ejercicio de sus funciones, resultando siempre en la pérdida del patrimonio cultural nacional.
• Altos costos internacionales: La dimensión internacional del tráfico hace que la persecución de las piezas sea difícil para el Estado argentino, debido al alto costo del acompañamiento legal, que puede alcanzar un promedio de € 600 la hora.
• Falta de colaboración internacional: Se reporta poca colaboración de países como Francia y Alemania en el retorno del patrimonio cultural argentino.
Vulnerabilidad en la Custodia - El Caso de la Iglesia
La custodia de los bienes culturales coloniales está especialmente expuesta debido a las debilidades institucionales de la Iglesia.
• Bienes fuera del amparo estatal: Gran parte de las piezas coloniales están en manos de la Iglesia Católica, es decir, fuera del amparo estatal.
• Inmuebles vulnerables y custodios negligentes: Los bienes se encuentran en edificios vulnerables y bajo la custodia de obispos, sacerdotes o monjes que a menudo parecen desconocer la propia legislación eclesiástica vaticana, actuando con displicencia.
• Falta de denuncia: En caso de robo, las autoridades eclesiásticas se resisten a hacer la correspondiente denuncia policial y judicial, probablemente para evitar que estos hechos trasciendan al ámbito público. Esta falta de denuncia impide cualquier posibilidad de recuperar los objetos robados.
• Seguridad inexistente: Pocos establecimientos religiosos cuentan con algún sistema de seguridad. Si las medidas de seguridad son ineficaces o nulas, los delincuentes intentan vender los objetos o modificarlos para evitar su identificación.
Fallas en la Coordinación Interinstitucional
A pesar de la existencia de organismos de coordinación, la efectividad se ve limitada por la independencia de las acciones.
• Trabajo independiente: Si bien existe el Comité Argentino de Lucha contra el Tráfico Ilícito de Bienes Culturales, con cerca de 20 instituciones participantes, se evidencia que cada una trabaja de forma independiente y, en definitiva, todas se apoyan en la base de datos que recaba Interpol.
• Pobre compromiso en el manejo de información: La dificultad para tener una idea precisa de la magnitud del delito se debe a la escasa información aportada por los países, relacionada con la ausencia de inventarios y denuncias esporádicas y al pobre compromiso de las autoridades públicas en la cultura, la policía y la aduana en el tratamiento de la información.
Estas debilidades institucionales, sumadas a que el robo de bienes culturales ocupa el tercer lugar de actividades de tráfico ilegal a escala mundial después del tráfico de drogas y armas, y al hecho de que el mercado ilícito se facilita por la gran extensión territorial de Argentina, han convertido al país en uno de los epicentros del tráfico de patrimonio cultural en América Latina.
¿De qué manera el tráfico ilícito impacta el patrimonio colonial, arqueológico y paleontológico?
El tráfico ilícito tiene un impacto devastador en el patrimonio colonial, arqueológico y paleontológico, provocando la pérdida irreparable de información histórica y científica, el deterioro físico de los sitios y bienes, y la fragmentación de la memoria e identidad cultural de la nación.
Este tráfico es una actividad ilícita muy rentable que, como hemos dicho, ocupa el tercer lugar a escala mundial después del tráfico de drogas y armas.
A continuación, se detalla el impacto en cada categoría de patrimonio:
• Descontextualización del Contexto Científico: La actividad del saqueo llevada a cabo por los huaqueros y traficantes, produce un daño irreparable en el yacimiento porque descontextualiza los artefactos encontrados. Un fósil extraído de su yacimiento pierde casi la totalidad de la información que la ciencia puede extraerle.
Esta pérdida de información, (ubicación, fósiles asociados, estructuras sedimentarias, orientación), es indispensable para su interpretación y se pierde para siempre si no es registrada por personal idóneo en el momento de la extracción. La extracción de piezas del lugar de origen desarticula su sentido e impide el estudio del sitio.
• Impacto en el Patrimonio Arqueológico y Paleontológico: El principal daño causado por el tráfico ilícito a los bienes arqueológicos y paleontológicos es la pérdida de información científica y cultural.
• Pérdida de Valor para la Investigación: Las piezas extraídas ilícitamente que son recuperadas ya no pueden ser objeto de estudios científicos relevantes, formando parte, en muchos casos, solo de material didáctico o de vitrinas de museos.
• Destrucción Física de Yacimientos: La excavación ilegal o la remoción en yacimientos arqueológicos o paleontológicos puede llevar a la destrucción total o parcial de las áreas o sitios. Los huaqueros son el primer eslabón de la cadena del tráfico y a menudo producen un daño irreparable al sitio.
• Impacto en la Identidad: El saqueo causa un daño irreparable en la identidad de los pueblos. La profanación y expoliación sin metodologías científicas altera o borra un importante fragmento de la riqueza histórica o cultural de una comunidad.
• Tráfico Transnacional Lucrativo: Los bienes arqueológicos y paleontológicos son altamente cotizados, y Argentina es un proveedor de este mercado negro global. Los centros de coleccionismo como Estados Unidos, Francia y Alemania son rutas preferidas para estos bienes. Los traficantes se aprovechan de la pobreza de los pobladores para que recolecten fósiles a cambio de muy poco dinero, para luego vender la misma pieza por sumas que se multiplican exponencialmente a nivel internacional, (ej., de un par de zapatillas a 8,000 o 10,000 dólares).
Impacto en el Patrimonio Colonial
El patrimonio colonial, que incluye bienes muebles como pinturas, libros, documentos y objetos litúrgicos, sufre impactos debido a la falta de protección institucional y el desinterés histórico, lo que facilita el robo y su inserción en el mercado ilegal.
• Vulnerabilidad Extrema: Los bienes culturales coloniales están más expuestos al robo y la sustracción en Argentina que otros patrimonios. Muchos de estos bienes se encuentran en domicilios particulares, comercios, galerías de arte, o, crucialmente, en manos de la Iglesia católica, fuera del amparo estatal y en edificios vulnerables sin medidas de seguridad adecuadas ni inventario.
• Robo y Daño Específico: El robo de objetos religiosos coloniales es frecuente y ha desatado un enorme interés. Los ladrones a menudo dañan las piezas al arrancarlas de sus marcos o desmembrar la plata de los altares.
• Pérdida por Negligencia y Corrupción: La pérdida de este patrimonio se debe a causas ideológicas y a la falta de políticas públicas, vinculadas con la desidia, la falta de interés o la impericia de los funcionarios. Se han registrado casos de connivencia entre autoridades eclesiásticas y anticuarios para la venta ilícita de objetos.
• Desvalorización Ideológica: La falta de estimación y reconocimiento social de la importancia del sistema colonial en la construcción de la identidad nacional y regional, sumada al olvido activo del Estado, se traduce en escasos o nulos recursos destinados a proteger estos bienes, propiciando su pérdida y tráfico ilícito.
Impactos Generales del Tráfico Ilícito
El tráfico ilícito tiene consecuencias sistémicas que afectan a todo el patrimonio cultural.
• Financiamiento del Crimen Organizado: El robo de bienes de interés artístico, histórico, paleontológico, arqueológico, etnográfico, científico o técnico se ha convertido en una especialidad del crimen organizado. El tráfico proporciona un medio fácil para el lavado de activos y puede estar ligado al comercio de drogas, armas o financiación del terrorismo.
• Pérdida Irrecuperable: La consecuencia más grave es que el bien cultural, al ser único e irrepetible, una vez sustraído, destruido o descontextualizado, constituye una pérdida irreparable para la sociedad, impidiendo su transmisión a las futuras generaciones.
• Internacionalización y Dificultad de Recuperación: Los objetos robados importantes son raramente encontrados en el país donde se cometió el delito, siendo trasladados de inmediato al exterior para su venta y colocación en países de destino. Esto hace que la recuperación sea extremadamente difícil y costosa.
• Inexistencia de Registros: La falta de inventarios y registros de coleccionistas particulares y comerciantes de bienes culturales es un problema central que contribuye tanto al robo de arte como al tráfico arqueológico y paleontológico. Esta carencia dificulta la identificación de los objetos sustraídos, lo que permite su comercialización libre sin impedimentos.
• Falsificaciones: La intensa actividad del mercado negro se evidencia también en la circulación de un gran número de piezas falsificadas.
El tráfico ilícito actúa como un drenaje de la historia y la identidad, convirtiendo los bienes culturales en meros objetos de comercio, privando a la sociedad de su derecho inalienable a conocer y gozar de su riqueza cultural y a preservarla para el futuro.
Analogía: El impacto del tráfico ilícito en el patrimonio es similar a robar páginas clave de un libro de historia colectiva, no solo perdiendo el texto en sí, sino también el contexto y la secuencia de los eventos narrados, la información científica y cultural, dejando a las generaciones futuras con una narrativa incompleta y fragmentada de quiénes son.
FUENTES CONSULTADAS:
· Chequeado.com - Proyecto Memoria Robada - Catalina Oquendo - Las historias ocultas del saqueo cultural de América Latina
· Policía de Catamarca – Crio. Lic. José F. Mansilla y Of. Insp. Thedy Ahumada - Capacitación sobre Delitos Culturales y Ambientales
· Marcelo Daniel El Haibe - El Tráfico Ilícito del Patrimonio Cultural Colonial en la Argentina
· Policía Federal Argentina – Crio. My. Lic. Fernando M. Gómez Benigno - El tráfico ilícito de bienes culturales. Acciones de prevención y lucha en Argentina, (MINERVA)
· Grupo Paleo - Museo Municipal Punta Hermengo - Mariano Magnussen Saffer - La Era de Hielo; desde la gran pantalla a la sala del museo
· C.I.D.P.E. - Juan I. Martínez Casas - Tráfico Ilícito de Bienes Culturales
· División Patrimonio Cultural de la Policía Federal Argentina-Interpol - Lic. Mario F. Naranjo - Tráfico ilegal de Bienes Culturales: Una muestra como mensaje
· Ediciones EL PAcCTO - Valeria Calaza - Diagnóstico de la situación y de las herramientas existentes en la lucha contra los delitos de tráfico ilícito de bienes culturales
IMAGEN: OjoPublico

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