Narcomenudeo en Argentina

Anatomía de un Negocio Ilícito y su Ecosistema

Más Allá del Delito Callejero

El narcomenudeo, a menudo percibido como un simple delito callejero, constituye en realidad el eslabón final y más visible de una compleja cadena transnacional de narcotráfico.

Es en las esquinas, los parques y los domicilios particulares de los barrios donde culmina un largo recorrido de producción, transporte y distribución, y donde los efectos más corrosivos del negocio de las drogas se manifiestan en la sociedad.

Este capítulo se propone diseccionar la anatomía de este mercado ilícito, analizando los modelos de negocio subyacentes, sus estructuras organizativas y, de manera crítica, el ecosistema político y de seguridad que, lejos de contenerlo, a menudo ha facilitado su prosperidad en Argentina.

Definir el narcomenudeo exige una perspectiva polifacética. En su nivel más operativo, se trata de la venta de narcóticos al detalle, ejecutada por vendedores minoristas o dealers en la vía pública o en puntos de venta fijos conocidos como quioscos.

Sin embargo, esta simple transacción es el punto exacto donde colisionan problemáticas de mayor envergadura. Como fenómeno complejo, el problema de las drogas abarca dimensiones de seguridad pública, salud, economía y cohesión social, convirtiendo al narcomenudeo en el nexo tangible donde se materializa el impacto sobre la salud de los consumidores, la seguridad de las comunidades y la integridad de las instituciones estatales.

Para entender a fondo este fenómeno, el presente análisis se estructura en varias secciones clave. Se comenzará por examinar el marco político-legislativo que ha moldeado la respuesta estatal, con un foco especial en la fallida Ley de Desfederalización.

A continuación, se explorará la evolución del modelo de negocio ilícito, utilizando estudios etnográficos para ilustrar la transición de operaciones individuales a empresas criminales jerarquizadas.

Posteriormente, se indagará el ecosistema operativo del narcomenudeo, perfilando tanto a sus actores humanos como la geografía estratégica de sus mercados.

Por último, se abordará el nexo crucial y a menudo turbio entre los actores estatales y el mercado ilícito. Este recorrido permitirá construir una comprensión integral de un negocio que es, a la vez, local en su manifestación y global en sus raíces.

El Marco Político: El Fracaso Estratégico de la Ley de Desfederalización

Conocer el estado actual del narcomenudeo en Argentina, es indispensable analizar el marco legal y político que ha gobernado la estrategia del país durante las últimas dos décadas.

La Ley 26.052, conocida como la ley de desfederalización, sancionada en 2005, representó un cambio paradigmático al transferir la persecución de los delitos de venta minorista y tenencia de drogas a las provincias.

Sin embargo, a veinte años de su implementación, la evidencia demuestra que su impacto ha sido profundo y, en gran medida, contraproducente, fragmentando la respuesta estatal y desviando recursos críticos hacia el eslabón más débil de la cadena: el consumidor.

Teoría de la Desfederalización: La premisa original de la ley sostenía que las policías provinciales, gracias a su conocimiento capilar del territorio, podrían actuar con mayor rapidez y eficacia que las fuerzas federales.

Se argumentaba que la policía local conocía mejor los barrios, sus habitantes y sus dinámicas, por lo que descentralizar la persecución se traduciría necesariamente en mejores resultados operativos y un combate más efectivo contra la venta minorista de drogas.

Realidad de la Desfederalización: La implementación de la ley generó una fragmentación de las competencias policiales, lo que disminuyó la capacidad del Estado para desarticular redes criminales complejas que operan en múltiples jurisdicciones.

Se perdió la mirada estratégica y federal necesaria para abordar un fenómeno transnacional, creando un caos jurisdiccional. Un ejemplo claro es la Ciudad de Buenos Aires, que opera con tres sistemas penales paralelos: la justicia federal para el gran tráfico, la justicia contravencional para el microtráfico y la tenencia, y la justicia ordinaria para los homicidios derivados de disputas territoriales.

Las estadísticas reflejan de manera contundente el fracaso de esta política criminal, evidenciando una estrategia que ha priorizado la cantidad de procedimientos sobre la calidad y el impacto estratégico.

  • Foco en el Consumidor: De acuerdo con datos del Sistema Nacional de Información Criminal, entre 2017 y 2024 se realizaron 581.873 procedimientos por infracción a la ley de drogas. De estos, un abrumador 70%, (410.048 casos),  correspondieron a tenencia para consumo personal, mientras que solo el 8%, (48.923 casos), estuvieron vinculados a la comercialización. Esto demuestra que el grueso de la actividad policial se ha concentrado en perseguir a usuarios y no a las redes de venta.
  • Costo Económico Elevado: La persecución de consumidores no solo es ineficaz, sino también extremadamente costosa. Basado en un estudio de 2019 que calculó el costo de cada procedimiento en aproximadamente 220 dólares, se estima que solo en 2024 el Estado argentino gastó 15 millones de dólares en perseguir a consumidores. Este gasto, que asciende a 41 mil dólares diarios, no ha tenido un impacto tangible en la desarticulación de las organizaciones delictivas.
  • Aumento del Consumo: A pesar del masivo esfuerzo represivo contra los usuarios, el consumo de drogas ha aumentado de manera alarmante. Según datos de la SEDRONAR, la prevalencia de consumo de cocaína en la población de 12 a 65 años pasó del 2.6% en 2010 al 5.1% en 2023. El incremento en el consumo de marihuana es aún más drástico, saltando del 8.1% al 28.3% en el mismo período.

El fracaso de este enfoque político no solo ha malgastado recursos y saturado el sistema judicial, sino que también ha creado las condiciones para que el mercado ilícito de drogas evolucione hacia formas más organizadas y violentas.

La Evolución del Modelo de Negocio Ilícito: Un Estudio Etnográfico

La fragmentación de las competencias policiales y la concentración de los esfuerzos estatales en el consumidor, consecuencias directas de la fallida ley de desfederalización, crearon un vacío de poder y un entorno de bajo riesgo que permitió la proliferación de organizaciones criminales más estructuradas.

Este nuevo escenario facilitó la transición del narcomenudeo desde un conjunto de operaciones aisladas hacia modelos empresariales jerárquicos. La investigación etnográfica de Eugenia Cozzi en barrios populares de Rosario ofrece una ventana privilegiada para comprender esta metamorfosis, contrastando el modelo tradicional de los años noventa con las organizaciones a mayor escala que dominan el panorama actual.

Del "Cuentapropismo" a la Empresa Jerárquica

El modelo de negocio más antiguo, representado por la figura arquetípica del "Gringo Arrieta", operaba bajo una lógica que él mismo describió como una cooperativa de distribución.

Este sistema se basaba en un enfoque cuentapropista, donde ladrones experimentados incursionaban en la venta de drogas como un rebusque más. La venta se realizaba directamente desde sus propias casas, denominadas kioscos, y se regía por un código de honor que valoraba la valentía de dar la cara, es decir, de asumir personalmente el riesgo de la transacción sin intermediarios.

Este modelo artesanal fue desplazado por una organización comercial a mayor escala, cuyo paradigma son "Los Montero". Este grupo fue pionero en la implementación de un sistema empresarial que transformó el mercado local. Su expansión se basó en dos innovaciones clave:

  1. La producción local: Instalaron las primeras cocinas para procesar o estirar la pasta base de cocaína, lo que les permitió controlar una fase crucial de la cadena de valor y aumentar sus márgenes de ganancia.
  2. Puntos de venta fortificados: Establecieron puntos de venta fijos y fortificados, conocidos como búnkeres, que reemplazaron a los kioscos domésticos. Este cambio no solo optimizó la logística de venta, sino que también marcó una territorialización más explícita y defendida del negocio.

Una Nueva División del Trabajo: La Jerarquía de la Calle

La transición hacia una operación a mayor escala trajo consigo una división del trabajo más compleja y jerarquizada, creando nuevos roles y una clara estratificación social dentro del mundo delictivo local. Esta estructura piramidal define el poder, el prestigio y la participación en las ganancias del negocio, desde los dueños hasta los empleados más prescindibles en la base.

La jerarquía se organiza de la siguiente manera:

  • NARCOS: En la cúspide de la pirámide se encuentran los dueños del negocio, como "Los Montero". Son quienes gestionan toda la operación, consiguen la mercancía y dan las órdenes al resto de la estructura.
  • TRANSEROS: Son los gerentes intermedios, ubicados por debajo de los narcos. Se encargan de supervisar la venta al por menor, pero no son los dueños del negocio.
  • SOLDADITOS: Actúan como guardias armados que protegen los puntos de venta o búnkeres. Su función principal es la seguridad del territorio.
  • SICARIOS: Son los ejecutores de la violencia, pagados para matar o amedrentar a rivales. A pesar de estar en los niveles bajos de la estructura, su rol les confiere un estatus particular. Según el testimonio de un actor local, el sicario es más que el transero y más que el soldado, ya que su disposición a matar le otorga una forma de prestigio basada en el coraje.
  • BUNQUEROS: Ocupan la posición más baja de toda la jerarquía. Son quienes realizan la venta directa desde el interior del búnker. Según los códigos de los narcos, los más bajos de todos son los que están adentro. Son la cara más expuesta y prescindible de la organización, con el mayor riesgo de detención y la menor recompensa.

Esta evolución desde el ladrón cuentapropista hacia una empresa criminal jerarquizada demuestra la capacidad de adaptación y sofisticación del mercado ilícito, un desarrollo que no puede entenderse sin considerar el entorno en el que prospera.

El Ecosistema Operativo del Narcomenudeo

El negocio del narcomenudeo no existe en un vacío; prospera dentro de un ecosistema específico compuesto por factores humanos y geográficos que facilitan su operación. Entender el perfil de sus actores de base y la lógica espacial de sus mercados es fundamental para analizar su resiliencia y su impacto en las comunidades.

El Componente Humano: Perfil del Vendedor Minorista

El estudio realizado en la ciudad de Formosa ofrece un perfil claro del vendedor minorista o dealer. Típicamente, se trata de jóvenes varones, provenientes de clases sociales desfavorecidas, con bajos niveles de educación formal y sin empleo estable.

Este perfil los posiciona como el engranaje más vulnerable e intercambiable de la cadena de suministro ilícita. Un rasgo distintivo es la dualidad entre venta y consumo: una gran parte son adictos que venden para financiar su propia adicción.

Esta situación no solo sirve como motivación para la venta, sino que también funciona como un mecanismo de control para la organización, atrapándolos en un ciclo de dependencia y actividad ilícita que los expone a mayores riesgos.

La Geografía del Mercado: Puntos Calientes y Zonas Estratégicas

Desde una perspectiva criminológica, el delito no se distribuye de manera uniforme en el espacio urbano, sino que tiende a concentrarse en áreas específicas conocidas como hot spots o puntos calientes.

Estos lugares presentan una cantidad desproporcionadamente alta de actividad delictiva y son cruciales para la logística del narcomenudeo. El análisis en Formosa identifica cuatro puntos calientes principales, cada uno con una función estratégica particular:

  1. El Mercadito Paraguayo y la Zona Portuaria: Esta área funciona como un nodo comercial y logístico clave, sirviendo como centro de concentración y distribución de mercancías, tanto legales como ilegales, provenientes de la vecina localidad de Alberdi, en Paraguay. Su alto flujo de personas y bienes lo convierte en un epicentro para las transacciones.
  2. El Parque Infantil Paraíso de los Niños: Los espacios públicos de recreación, debido a la masiva concurrencia de jóvenes y adolescentes, se transforman en lugares estratégicos para la venta y el consumo de estupefacientes, funcionando como puntos de encuentro y captación de clientes.
  3. El Barrio San Agustín, cerca del Puente La Maroma: La importancia de este barrio radica en su proximidad a "El Mangal", una ruta conocida de contrabando. Esta ubicación estratégica lo convierte en un punto de entrada y almacenamiento de cargamentos de marihuana destinados tanto al tránsito hacia otras provincias como al abastecimiento del mercado local.
  4. El Barrio 20 de Julio: Este barrio, percibido como uno de los más inseguros de la ciudad, funciona como base de operaciones para numerosos dealers. Desde allí, abastecen la demanda de los barrios aledaños, consolidándose como un centro de distribución a escala vecinal.

Este ecosistema, conformado por actores vulnerables y una geografía funcional al delito, se sostiene y regula no solo por dinámicas internas, sino también por sus complejas y a menudo opacas interacciones con las autoridades estatales.

El Nexo Turbio: Actores Estatales y el Mercado Ilícito

La estructura y estabilidad del mercado de narcomenudeo no pueden comprenderse únicamente a través de sus dinámicas internas. Es fundamental analizar los turbios negocios subyacentes que conectan a las organizaciones criminales con actores de las fuerzas de seguridad estatales.

Esta relación, lejos de ser una simple anomalía de corrupción individual, funciona como un mecanismo de regulación informal que estructura el propio mercado, determinando qué grupos prosperan y cuáles son perseguidos.

Arreglar vs. Trabajar con la Policía: Una Taxonomía de la Corrupción

La investigación etnográfica en Rosario revela una distinción fundamental dentro del mundo delictivo sobre las formas de interactuar con la policía. Los propios delincuentes diferencian claramente entre dos prácticas con implicaciones morales y operativas muy distintas:

  • Arreglar: Se refiere a un soborno transaccional que ocurre en el momento de una detención. Es un pago puntual para evitar consecuencias legales inmediatas, (ser detenido, enfrentar un proceso penal). Dentro de los códigos delictivos, esta práctica es vista como un costo operativo permisible y no conlleva una censura moral.
  • Trabajar con la policía: Esta es una relación mucho más profunda e integral. Implica un acuerdo previo y sostenido en el tiempo, a través del cual una organización criminal intercambia dinero, bienes o información a cambio de protección estatal y ventajas operativas sobre sus competidores. Esta práctica es fuertemente condenada en el mundo delictivo, ya que convierte al criminal en un colaborador del sistema que traiciona los códigos de honor del delincuente. Como sentenció "Gringo Arrieta": "Por mi orgullo, yo arreglo con la policía y dejo de ser lo que soy: soy un vigilante, estoy trabajando con la policía. ¿Me entendés?".

La Policía como Actor del Mercado: La Mercancía Política

Para analizar esta compleja interacción, el concepto de mercancía política, acuñado por el sociólogo Michel Misse, resulta especialmente útil. Este enfoque sugiere que las fuerzas policiales no se limitan a aceptar sobornos pasivamente, sino que participan activamente en el mercado ilícito como vendedores de un bien muy particular: la aplicación o no aplicación de la ley.

En esta dinámica, el poder del Estado, encarnado en la capacidad de la policía para detener y perseguir, se convierte en una mercancía negociable. La policía vende protección a ciertos grupos, como "Los Montero", permitiéndoles operar con impunidad, mientras persigue activamente a otros que no trabajan con ellos.

De este modo, la policía no solo se beneficia económicamente, sino que actúa como un agente regulador del mercado: al ofrecer protección selectiva, moldea el panorama competitivo, elimina a ciertos competidores y consolida el monopolio de sus socios criminales.

Esta corrupción sistémica, por lo tanto, no es un fallo del sistema, sino una característica funcional que estructura el negocio del narcomenudeo, garantizando su continuidad y definiendo su organización interna, muchas veces camuflado de tareas de inteligencia o de agente encubierto.

Hacia una Política Criminal Basada en la Evidencia

El análisis presentado en este informe demuestra de manera inequívoca que la guerra contra las drogas a nivel minorista en Argentina ha sido un rotundo fracaso estratégico.

La política de desfederalización, lejos de mejorar la eficacia en la lucha contra el narcotráfico, ha fragmentado la respuesta estatal, ha desviado una cantidad masiva de recursos hacia la persecución ineficaz de consumidores y ha coincidido con un aumento sideral del consumo de sustancias.

Al mismo tiempo, el mercado ilícito ha respondido con una mayor sofisticación, evolucionando desde operaciones individuales hacia empresas criminales jerárquicas que operan en un ecosistema regulado, en parte, por la corrupción de actores estatales. Continuar por este camino no solo es insostenible, sino contraproducente.

Es imperativo un cambio de paradigma basado en la evidencia y orientado a la salud pública. La experiencia internacional y el análisis de la situación local sugieren un camino claro para reformular la estrategia argentina.

Recomendaciones para una Nueva Estrategia

  1. Revisión Legislativa Urgente: Es fundamental reevaluar en su totalidad las leyes 23.737 y 26.052. Estas normativas han demostrado ser vetustas e inaplicables en el contexto actual, promoviendo una política criminal que satura el sistema judicial con casos menores sin afectar a las estructuras del crimen organizado.
  2. Despenalización del Consumo Personal: Este es el prerrequisito indispensable para cualquier política de drogas eficaz. La criminalización de los usuarios estigmatiza a las personas, dificulta su acceso a tratamientos, genera un cuello de botella en el sistema de justicia y distrae a las fuerzas de seguridad de la persecución de los eslabones más altos de la cadena del narcotráfico. El consumidor es un paciente a tratar y no un delincuente a detener.
  3. Cambio de Enfoque - De la Represión a la Salud Pública: La estrategia debe pivotar desde la lógica fallida del control de la calle hacia un enfoque integral de salud pública. Esto implica combinar la inteligencia criminal y la investigación financiera para desarticular las redes de tráfico a gran escala, con políticas claras y firmes de prevención, tratamiento y reducción de daños para abordar el consumo como un problema sanitario.

¿Qué similitudes y diferencias espaciales y operacionales existen entre el narcomenudeo en Rosario y Formosa? (Ambos casos para referencia de lo que ocurre en otras jurisdicciones)

El análisis efectuado revela similitudes y diferencias significativas en las dimensiones espaciales y operacionales del narcomenudeo entre Rosario, Santa Fe y Formosa.

Mientras Rosario representa un modelo de mercado altamente jerarquizado e institucionalizado por la colusión estatal, Formosa muestra un mercado menos estructurado y más dependiente de la dinámica de la frontera y el consumo individual.

A continuación, se detallan las principales comparaciones:

Similitudes

Dimensión

Similitud

Fuentes

Ubicación Geográfica Estratégica

Ambas ciudades están situadas en puntos geográficos clave cerca de grandes ríos, facilitando el tráfico transfronterizo de sustancias. Formosa es una ciudad fronteriza por donde ingresa marihuana de Paraguay y cocaína de Salta. Rosario es una ciudad portuaria importante, históricamente etiquetada como la "Chicago Argentina".


Vulnerabilidad Social y Mano de Obra

En ambas ciudades, el narcomenudeo es llevado a cabo principalmente por jóvenes varones pertenecientes a clases sociales desfavorecidas. Estos jóvenes, muchos de los cuales ni trabajan ni estudian, acceden a esta actividad ilícita como una forma de financiar sus adicciones o como una salida laboral ante la falta de trabajo.


Infraestructura de Venta Fija

Ambos mercados utilizan puntos de venta fijos en domicilios, denominados kioscos o búnkeres. En Rosario, esta modalidad se consolidó como una transformación clave; en Formosa, es una de las cinco modalidades de venta al detalle.


Alta Tasa de Mortalidad

Ambas provincias se encuentran entre las jurisdicciones con tasas brutas de mortalidad relacionada al consumo de drogas más altas del país en 2021. Misiones (62,9), Chaco (55,3) y Formosa (53,6) están a la cabeza, seguidas de Buenos Aires (51), con Santa Fe (47,9) también presentando una tasa superior a la media nacional.


 

Diferencias

Dimensión

Rosario (Santa Fe)

Formosa

Fuentes

Organización Criminal y Jerarquía

El mercado se ha transformado en un negocio jerarquizado y a mayor escala. Se observa una división del trabajo compleja y sofisticada con roles definidos como narcos, transeros, sicarios, soldaditos y bunqueros.

Los proveedores son principalmente distribuidores mayoristas individuales que abastecen a los dealers minoristas. No se han conformado verdaderas organizaciones criminales ni existen procesos de territorialización criminal.


Uso de la Violencia y Territorialidad

El narcomenudeo está marcado por la disputa territorial y el avance del narcotráfico. La ciudad fue catalogada como una ciudad narco, con un marcado aumento de homicidios vinculados a la droga, especialmente desde 2012.

No existen conflictos de territorialización entre bandas de narcotraficantes que peleen por espacios de venta. Los homicidios vinculados a la droga no se mencionan como característica central en el estudio de Formosa.


Tipos de Sustancias Dominantes y Producción

Se comercializan marihuana y cocaína. Rosario es mencionado como un lugar donde se han instalado cocinas o laboratorios para la fase final de producción del clorhidrato de cocaína y el "estiramiento" de la pasta base.

Predominantemente marihuana y psicofármacos. La venta de cocaína es mucho menor. La información consultada sugiere la ausencia de cocinas de cocaína o consumo de paco/pasta base en la capital formoseña.


Modalidad de Venta Minorista (Operacional)

Se destaca el tránsito del intercambio cara a cara (kioscos en casas) a la delegación de la venta a empleados (soldaditos) en puntos fijos fortificados (búnkeres).

Se utilizan diversas formas, incluyendo la venta en puntos fijos (kioscos), pero también la venta callejera barrial, la venta en parques y plazas, y la venta en inmediaciones de establecimientos educativos y bailables.


Ejes Espaciales de Concentración

La problemática se acentúa en villas y asentamientos informales y barrios populares específicos de la zona sur (La Retirada, El Obús). El problema es altamente prevalente en el Gran Rosario.

El Barrio San Martín (microcentro capitalino) es el sector con mayor ocurrencia de narcomenudeo. Además, existen puntos calientes vinculados directamente a la frontera y el contrabando (El Mangal, zona portuaria).


Relación con el Estado/Policía

Existe un vínculo de colusión y corrupción con la policía ("mercancía política") que otorga protección e impunidad a los grupos narco protegidos ("trabajar con la policía").

Formosa implementó un Juzgado del Narcocrimen especializado. Este juzgado está enfocado en el abordaje integral del problema, incluyendo la rehabilitación y recuperación de adictos, lo que sugiere un enfoque institucional diferente al de Rosario (aunque la eficacia de la desfederalización es cuestionada a nivel nacional).


En síntesis, mientras que Rosario ha evolucionado hacia un mercado maduro y violento de narcopolítica y crimen organizado que produce cocaína y delega tareas a través de jerarquías establecidas, Formosa funciona como un punto de entrada y un mercado de consumo minorista menos complejo, donde la venta de marihuana predomina y los actores clave son los adictos que buscan autofinanciarse, y donde no se perciben aún las violentas disputas territoriales características de Rosario.

CONCLUYENDO

La situación del narcotráfico y su impacto en Argentina se concluye como un sistema complejo e institucionalizado, caracterizado por la incoherencia estratégica estatal y la profunda confabulación entre el crimen organizado y referentes políticos y policiales, lo que resulta en un ciclo de explotación centrado en la vulnerabilidad social.

Las principales conclusiones que se extraen de las fuentes y del análisis de los mercados y políticas son:

1. El Fracaso Estratégico de la Desfederalización

La Ley 26.052 de desfederalización de la persecución penal del narcomenudeo, sancionada hace casi veinte años, es calificada unánimemente como un fracaso rotundo en la política criminal argentina.

  • Fragmentación Judicial Ineficaz: La transferencia de la investigación de delitos menores a las provincias generó una fragmentación de competencias jurisdiccionales y policiales que parcializa totalmente la necesaria mirada estratégica nacional del problema. Esto ha demostrado ser ineficaz para desarticular las redes criminales sofisticadas que operan a través de múltiples jurisdicciones.
  • Saturación y Desvío de Recursos: La desfederalización resultó en una sobrecarga de causas menores y en la saturación del sistema judicial de las provincias adheridas. El foco de la actividad policial y judicial se dirigió al eslabón más débil, consumidores y pequeños tenedores, en lugar de a los grandes protagonistas del narcotráfico. Entre 2017 y 2024, el 70% de los procedimientos registrados a nivel nacional estuvieron relacionados con tenencia para consumo personal o simple.
  • Concentración en la Represión Visible: El esfuerzo estatal se ha centrado en respuestas visibles como el derribo de búnkeres, que son ineficaces para la lucha contra el narcotráfico a gran escala. Este enfoque ha permitido que la Argentina gaste mucho dinero en buscar la droga y no en recuperar adictos.

2. La Institucionalización del Crimen Organizado

El mercado ilegal, especialmente en lugares como Rosario, ha evolucionado debido a la debilidad o complicidad del Estado, consolidándose como un negocio jerarquizado, con infraestructura fija y profundamente institucionalizado por la complicidad con los agentes del control estatal.

  • Jerarquización y Sofisticación: El mercado pasó de una organización artesanal a una comercialización a mayor escala con una división del trabajo más compleja. Esto creó jerarquías específicas, (Narcos, Transeros, Soldaditos, Bunqueros), que ofrecen alternativas laborales a jóvenes de barrios populares con escasa instrucción.
  • Connivencia y Narcopolítica: El narcotráfico está naturalmente montado en la política, existiendo un vínculo firme y directo que se traduce en impunidad. Hay denuncias sobre un plan sistemático de crimen organizado para financiar campañas políticas en municipios de zonas fronterizas. La policía, a través de la selectividad de operativos, adquiere un poder discrecional extraordinario para establecer circuitos de recaudación ilegal y negociar la aplicación de la ley.
  • La Mercancía Política: La policía trafica un bien muy particular, denominado mercancía política, al apropiarse del plus de poder de su función estatal y venderlo a cambio de protección, permitiendo que ciertos grupos narco desarrollen sus actividades impunemente mientras persiguen a otros.

3. El Costo Social y Sanitario Desatendido

La base de este sistema es la explotación de la vulnerabilidad social, y sus consecuencias más graves se reflejan en la salud pública, especialmente entre la juventud.

  • Epidemia y Destrucción Productiva: La drogadicción es considerada una epidemia que afecta principalmente a la población joven y económicamente activa, destruyendo la base productiva de la Nación.
  • Mortalidad Crónica y no Aguda: El 99,4% de la mortalidad relacionada con el consumo de drogas corresponde a enfermedades crónicas como cardiovasculares y neoplasias asociadas al consumo habitual, principalmente de tabaco y alcohol, y no a episodios agudos o sobredosis. Esto subraya que la prioridad debe ser la problemática de salud.
  • Riesgo de Narcoestado: La ausencia comprometida y eficaz del Estado ante el avance del consumo problemático plantea el riesgo de convertirnos en un narcoestado. Recuérdese el accionar de Pablo Escobar Gaviria en Colombia

En definitiva, el problema del narcotráfico es un ecosistema corrupto que se mantiene gracias a una estrategia punitiva enfocada en el control de calle y la criminalización de los más vulnerables, lo que desvía la atención de la corrupción estructural y la urgente crisis de salud pública. El desafío pendiente es construir una política criminal que ponga en el centro la problemática de salud por encima de la lógica del control de la calle.

El reto pendiente para Argentina es construir una política criminal que ponga en el centro la salud de sus ciudadanos por encima de una lógica represiva que ha demostrado ser costosa, ineficaz y generadora de problemas aún más complejos.

Es hora de abandonar los discursos bélicos y adoptar una estrategia inteligente, basada en la evidencia y verdaderamente comprometida con la seguridad y el bienestar de la sociedad.

 

FUENTES CONSULTADAS:

 

·         Ariel Larroude - Director del Observatorio de Política Criminal de la Ciudad de Buenos Aires - Desfederalización. Un giro irracional en la estrategia contra las drogas

·         Universidad Nacional de Rosario, Santa Fe - Eugenia Cozzi - Nosotros éramos una cooperativa de distribución

·         INSTITUTO GEOGRÁFICO ARGENTINO – Revista de Geografía - Ricardo O. Conte - Daniel O. Merlo - EL NARCOMENUDEO COMO EXPRESIÓN DE DELITO URBANO EN LA CIUDAD DE FORMOSA

·         LN+ - El narcotráfico y sus vínculos con la política: contrabando y crímenes en la Argentina

·         O.E.A. - Observatorio Interamericano sobre Drogas - Comisión Interamericana para el Control del Abuso de Drogas - Indicadores estandarizados para redes nacionales de información sobre drogas en América Latina

·         INFOBAE - Mariano Borinsky e Ignacio Pascual - Inseguridad, narcotráfico y nuevo Código Penal

·         SEDRONAR - Observatorio Argentino de Drogas Argentina 2024 - Bárbara di Marzio y Mara Alí - Mortalidad relacionada al consumo de sustancias psicoactivas, 2021

·         INFOBAE - Narcomenudeo, un negocio en peligrosa expansión

·         Universidad Católica Argentina - Observatorio de la Deuda Social ArgentinaInforme sobre la percepción de la venta de drogas en los barrios

IMAGEN: Poder Judicial de Jujuy

 

 

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