Venta Callejera

¿Economía de Subsistencia o Trabajo Esclavo?

 El Paisaje Urbano del Rebusque

La venta callejera se ha consolidado como un fenómeno omnipresente y en crecimiento en el paisaje urbano de Argentina. En las veredas de las grandes ciudades, en los vagones del transporte público y en las ferias improvisadas, miles de personas encuentran en el comercio informal una forma de ganarse la vida.

Esta actividad, lejos de ser monolítica, representa un complejo espectro de realidades económicas y sociales que se extienden desde la estrategia de supervivencia diaria de un individuo hasta la última milla de vastas redes de comercio ilegal. 

Es un universo heterogéneo que refleja las tensiones y contradicciones de la estructura económica del país. 

Este capítulo se adentra en el corazón del fenómeno para abordar una pregunta central: ¿Es la venta callejera una economía de subsistencia o una forma de trabajo esclavo? 

La respuesta no es sencilla ni única. Para deconstruir esta aparente dicotomía, se analizarán las múltiples facetas de esta economía paralela, utilizando datos de relevamientos nacionales, estudios de caso específicos y los testimonios de los propios involucrados. 

Exploraremos la diversidad de perfiles, las lógicas de organización interna y las presiones estructurales que alimentan este circuito económico. 

El estudio comenzará por dimensionar la escala del comercio informal y trazar el perfil de quienes lo protagonizan, distinguiendo entre los diferentes roles y jerarquías que coexisten en tal mundo. Posteriormente, se examinarán las causas estructurales que lo impulsan, desde las crisis económicas recurrentes hasta el peso de la formalidad. 

Finalmente, se abordarán sus manifestaciones más controvertidas, explorando las conexiones con la ilegalidad y las formas de dependencia laboral que rozan la explotación, para ofrecer una visión integral de una de las realidades más visibles y complejas de la Argentina contemporánea. 

Las Caras de la Venta Ambulante: Actores, Escalas y Códigos Internos

Para superar los estereotipos y diseñar políticas efectivas, debemos interpretar la diversidad y la organización interna del comercio informal. Lejos de ser un conjunto caótico de individuos aislados, la venta ambulante a menudo se estructura en torno a complejas redes sociales, con jerarquías, códigos de conducta y una clara definición de roles que regulan la actividad en los márgenes de la economía formal. 

Radiografía de la Informalidad en Argentina

La economía informal en Argentina representa un sector de considerable magnitud. Según un relevamiento de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa, (CAME), realizado en 2018, en el país existían 627 ferias informales o "saladitas", con un volumen de ventas estimado en $120.177 millones anuales

A nivel laboral, los datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos, (INDEC), revelan que, de un total de 9,8 millones de asalariados, 3,6 millones trabajan en la informalidad

Esta condición se traduce en una brecha económica significativa. 

Los datos del INDEC para el cuarto trimestre de 2023 muestran una disparidad salarial abrumadora entre ambos sectores, donde el ingreso de un trabajador formal más que duplica al de uno informal.

 

Sector Laboral

Ingreso Medio Mensual (Q4 2023)

Asalariados Formales

$925.994

Asalariados Informales

$415.730

Fuente: Elaboración propia en base a datos del INDEC.

La informalidad laboral también presenta marcadas diferencias geográficas.

Regiones como el Noroeste Argentino, (NOA), exhiben históricamente las tasas más altas. En contraste, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, (CABA), y la Patagonia muestran niveles significativamente más bajos.

Esta brecha es persistente; mientras el NOA consistentemente superó el 40% de informalidad durante gran parte del período 2005-2018, la Patagonia y CABA lograron mantenerse por debajo del 20% en los años más recientes.

El Vendedor: Perfil de un Trabajador en los Márgenes

El perfil del trabajador informal está moldeado por una serie de determinantes individuales. Estudios académicos sobre el mercado laboral argentino indican que factores como el género, (con mayor incidencia en mujeres), la edad, (más elevada en jóvenes y mayores de 65 años), y el nivel educativo con una relación inversa, donde a menor educación, mayor probabilidad de informalidad, características que son claves para entender quiénes componen este sector.

Más allá de los datos demográficos, los vendedores construyen activamente una identidad de trabajadores. En el universo de los trenes de Buenos Aires, por ejemplo, se establece una clara distinción conceptual y moral entre los vendedores, autodenominados "buscas", y los mendigos o "mangueros".

Los "buscas" se definen por la acción de ofrecer un producto o servicio, ganándose la vida a través de un intercambio comercial. Esta autopercepción se contrapone a la pasividad que asocian con la mendicidad, una actividad que consideran vergonzante para un hombre en condiciones de trabajar.

“¿y a mí quién me va a dar? Me van a decir ‘andá a comprar una caja de alfajores y ponete a vender’”. Vendedor ambulante, explicando la percepción social que lo impulsa a vender en lugar de pedir.

Un Mundo Organizado: Jerarquías y Reglas No Escritas

El caso de la venta ambulante en la línea de tren Mitre de Buenos Aires ilustra la compleja estructura social que puede existir dentro de la informalidad. Lejos de ser un espacio anárquico, la actividad está regulada por una jerarquía clara y un conjunto de reglas no escritas.

En la cima se encuentran los "capangas", vendedores antiguos y respetados que actúan como líderes y mediadores. Su autoridad, legitimada por la antigüedad y el respeto de sus pares, les permite tomar decisiones sobre la organización del trabajo y la resolución de disputas.

Esta organización se rige por una serie de códigos de conducta implícitos que todos los vendedores deben acatar para poder operar:

Respeto por la división territorial: El recorrido del tren está dividido en tramos, y cada vendedor tiene asignada una zona de trabajo que los demás deben respetar.

Acuerdos de no competencia: Existe un pacto tácito de no vender el mismo producto que otro compañero en el mismo espacio y, en caso de hacerlo, no ofrecerlo a un precio menor para no socavar la venta del otro.

Respeto por el tiempo y el espacio: Un vendedor debe esperar a que otro termine su pasada por el vagón antes de comenzar la suya, evitando la saturación y la molestia a los pasajeros.

Mecanismos de resolución de conflictos: Ante disputas o problemas con las autoridades, los vendedores, principalmente los capangas, se reúnen en lugares clave como la estación San Martín para tomar decisiones colectivas.

Dicho orden permiten que la actividad no sea caótica, consecuentemente, la venta ambulante demuestra poseer una estructura social y normativa propia, fundamental para su funcionamiento y sostenibilidad.

A continuación, se indagaremos sobre las fuerzas económicas que impulsan y sostienen este universo paralelo.

El Motor de la Informalidad: Crisis, Costos y Circuitos Económicos

Para comprender la persistencia y el crecimiento de la venta callejera, hay que estudiar las presiones económicas estructurales que la alimentan.

Este fenómeno no surge únicamente de decisiones individuales aisladas, sino que es una respuesta a profundas fallas del sistema formal, que combina crisis recurrentes con una carga regulatoria y fiscal que expulsa a miles de personas hacia los márgenes de la economía.

Hijos de las Crisis: La Venta como Estrategia de Supervivencia

Existe una relación directa e innegable entre las crisis económicas, el aumento del desempleo y la expansión de la venta ambulante. Cuando el mercado laboral formal se contrae, la calle se convierte en la única alternativa para generar ingresos. Esta realidad es tan recurrente que se ha vuelto parte del ciclo económico argentino.

“El vendedor ambulante es producto e hijo de las crisis económicas”. Ariel Greco, Sindicato de Vendedores Ambulantes, (SIVARA).

El caso de Mar del Plata es un ejemplo elocuente: en una ciudad donde a fines de 2023 había 104.000 personas con problemas de empleo, entre desocupados, subocupados y ocupados demandantes, la venta informal no es una elección, sino una necesidad imperiosa para la subsistencia de miles de familias.

El Peso de la Formalidad: La Presión Fiscal y Laboral

El sistema económico formal impone barreras significativas que desincentivan la legalidad, especialmente para los pequeños emprendimientos.

La alta presión tributaria, que se desglosa en niveles municipal, provincial y nacional, crea una carga asfixiante. Como señala Fecoba, la fiscalización estatal agrava esta asimetría: "Cuando cae una inspección, lo hace en un comercio formal, no en el mantero de la calle". Esta situación no solo genera una competencia desleal, sino que castiga a quien intenta operar dentro de la ley.

A la carga fiscal se suma el elevado costo laboral. El economista Daniel Garro destaca que, debido a los aportes y contribuciones, por cada persona que una empresa emplea formalmente, paga el equivalente a 1,6 trabajadores. Este sobrecosto empuja a muchas pequeñas y medianas empresas a recurrir a la contratación informal como única vía para mantenerse operativas.

Los Circuitos Paralelos de la Economía

Desde una perspectiva teórica, la economía urbana puede entenderse a través de la coexistencia de dos circuitos, tal como lo propuso el geógrafo Milton Santos.

Por un lado, un circuito superior formal, compuesto por industrias, bancos y comercios modernos. Por otro, un circuito inferior informal, caracterizado por actividades de pequeña escala, con uso de capitales reducidos y trabajo autónomo o familiar.

Aunque opuestos, estos circuitos son complementarios: el circuito inferior a menudo depende del superior, absorbiendo a la población que este último no puede emplear y proveyendo bienes y servicios a bajo costo.

Sobre las causas de la informalidad, coexisten dos miradas teóricas principales:

1. La perspectiva estructuralista: Sostiene que la informalidad es una vía de escape al desempleo, producto de la incapacidad del sector formal para absorber toda la mano de obra disponible. Desde este enfoque, la informalidad no es una elección, sino una consecuencia de las limitaciones del modelo económico.

2. La perspectiva institucionalista: Plantea que la informalidad es una decisión racional de los agentes económicos. Ante regulaciones excesivas, altos impuestos y una burocracia ineficiente, los individuos y las empresas optan por operar al margen del sistema como una estrategia para reducir costos y maximizar beneficios.

Estas presiones económicas, tanto estructurales como regulatorias, crean un ecosistema donde la informalidad no solo es posible, sino a menudo inevitable.

El siguiente apartado indagará las dimensiones más oscuras de este ecosistema, abordando directamente la noción de trabajo esclavo y la conexión con la ilegalidad.

La Sombra de la Explotación: Ilegalidad y Dependencia

Si bien muchos vendedores ambulantes son trabajadores autónomos que buscan una forma de subsistencia, dentro de la economía informal existen estructuras que presentan claras características de explotación y que se entrelazan con actividades ilegales a gran escala.

Estas redes aprovechan la vulnerabilidad de los trabajadores y la falta de control estatal para operar en las sombras, desdibujando la línea entre el autoempleo y la servidumbre.

Canales de Ilegalidad: Contrabando y Mercancía Falsificada

Una parte significativa de la mercadería que se comercializa en la vía pública tiene un origen ilícito. Según Horacio Battagliotto, presidente de la Cámara Argentina de Fabricantes de Medias y Afines, la magnitud del problema es alarmante: "El 90% de la mercadería ilegal que se vende en las calles entra de contrabando a la Argentina".

Esta mercadería, proveniente mayoritariamente de China, ingresa al continente por el puerto de Iquique en Chile y luego se introduce al país a través de las fronteras de Salta y Jujuy.

Los productos más comunes en este circuito son medias, ropa interior y anteojos, cuyos precios de contrabando son tan bajos que resulta imposible para la industria nacional formal competir con ellos.

Estos circuitos no solo evaden impuestos, sino que destruyen el empleo formal y alimentan una cadena de ilegalidad que se extiende desde los puertos asiáticos hasta las veredas argentinas además de poner en riesgo a la salud de los ocasionales compradores.

Las Nuevas Cuevas: El Mercado Negro Digital o Manteros Maketplace

El auge del comercio electrónico ha creado nuevas oportunidades para la economía ilegal. Plataformas con bajos niveles de validación de usuarios, como el Marketplace de  Facebook, se han convertido en las nuevas cuevas o reductos del siglo XXI.

En estos espacios digitales, los delincuentes pueden ofrecer objetos robados o de origen ilícito con un alto grado de anonimato, llegando a miles de potenciales compradores con solo un clic.

Esta digitalización del mercado negro presenta enormes desafíos para las autoridades. El ciberpatrullaje se ve obstaculizado por la dificultad para identificar a los vendedores, que utilizan perfiles falsos, y por la lentitud con la que las plataformas tecnológicas suelen responder a los requerimientos judiciales para entregar datos.

Este vacío de control ha permitido que una parte considerable del negocio de la reducción de bienes robados se traslade al entorno online, alimentando un mercado negro virtual de fácil acceso.

Formas de Dependencia Laboral

La noción de trabajo esclavo en el contexto de la venta ambulante se manifiesta a través de relaciones laborales encubiertas que someten a los vendedores a condiciones de explotación.

Un ejemplo claro se observa en la organización de los vendedores de plataforma en la línea de tren Mitre. En este caso, los vendedores no son autónomos, sino que trabajan para un organizador que les provee la mercadería.

A cambio, deben entregarle el 50% de lo recaudado y cumplir con turnos fijos de seis horas. Esta estructura es, en la práctica, una forma de trabajo en relación de dependencia encubierta, sin ningún tipo de derecho laboral, seguridad social ni protección.

El sindicato SIVARA ha expresado su preocupación por esta modalidad, destacando la extrema vulnerabilidad de los vendedores a quienes alguien les da la mercadería.

Estos trabajadores, desprovistos de derechos y atrapados en una relación de dependencia no reconocida, se encuentran en una situación de explotación que los acerca peligrosamente a las formas modernas de esclavitud.

La economía informal, por tanto, no es solo un refugio para la subsistencia, sino también un terreno fértil para la ilegalidad y la explotación laboral. Esta compleja realidad genera tensiones inevitables con el resto de la sociedad, que se analizarán a continuación.

El Territorio en Disputa: Conflictos con el Comercio Formal y el Estado

La existencia y expansión de la venta ambulante generan conflictos inevitables con dos actores principales: los comerciantes establecidos que operan dentro de la legalidad y las autoridades estatales encargadas de regular tanto el espacio público como la economía.

Estas tensiones revelan una lucha por el territorio, los clientes y la legitimidad, donde las reglas del juego son desiguales para las partes involucradas.

La Batalla por el Cliente: Competencia Desleal y Quejas del Comercio Establecido

El argumento central de los comerciantes formales es la competencia desleal. Mientras ellos deben afrontar una pesada carga de impuestos, alquileres, salarios registrados y regulaciones, los vendedores informales operan sin estas obligaciones, lo que les permite ofrecer productos a precios significativamente más bajos.

Testimonios de comerciantes reflejan el impacto directo de esta asimetría. Lorenzo, dueño de un local de indumentaria en Mendoza, describe la dificultad de competir con ferias y manteros que no tienen sus mismos costos. Marcela, propietaria de una librería, vio cómo sus ventas cayeron un 30% durante la temporada escolar debido a la competencia de la venta callejera de útiles.

La frustración es palpable en las palabras de Fabián Castillo, de Fecoba: “Cuando se vende con factura, se paga todo lo que hay que pagar [...] Pero el vecino de enfrente vende lo mismo sin pagar nada. Eso nos destruye”.

Esta disparidad fiscal y regulatoria es el núcleo de un conflicto que erosiona la viabilidad del comercio formal y genera un profundo sentimiento de inequidad.

El Rol Ambiguo del Estado: Entre la Represión Ineficaz y el Abandono

La respuesta del Estado frente a la venta ambulante ha sido históricamente ambigua y, en gran medida, ineficaz, oscilando entre la represión punitiva y la inacción regulatoria.

Un claro ejemplo de intervención fallida es el caso de la Feria de Ugarteche en Luján de Cuyo, Mendoza. El 19 de agosto de 2018, un operativo de la Gendarmería Nacional, ordenado por el municipio, impidió la instalación de la feria en su lugar habitual y condujo a los comerciantes a un nuevo predio.

La medida, ejecutada sin consenso, fue un fracaso. Los feriantes denunciaron que el nuevo lugar era insuficiente, alejado, mal organizado y en malas condiciones, lo que provocó protestas y dejó en evidencia una planificación deficiente y una falta total de diálogo.

En contraste con estas acciones represivas, a menudo se observa una parálisis regulatoria. En Mar del Plata, el sindicato SIVARA reclama desde hace años la creación de una mesa de trabajo para ir camino en una ordenanza que regule, registre y ordene la actividad, sin obtener respuesta del municipio.

La falta de un marco normativo claro deja a los vendedores en un limbo legal y perpetúa el desorden.

A esta dualidad de represión e inacción se le suma el factor de la corrupción. Como señalan testimonios en foros online, la formalidad a veces conlleva costos ocultos, como inspectores que piden coimas lo que añade una capa de complejidad a la relación entre los comerciantes, tanto formales como informales, y un Estado cuyo rol es percibido como arbitrario y, en ocasiones, extorsivo.

Los conflictos derivados de la venta ambulante son, en definitiva, complejos y multifacéticos, y reflejan una falla sistémica más profunda que las políticas públicas actuales no han logrado resolver.

Los hallazgos clave de este capítulo pueden resumirse en los siguientes puntos:

Realidad Estructural. La venta ambulante es, en gran medida, una consecuencia directa de un modelo económico caracterizado por una alta presión fiscal, regulaciones laborales complejas y recurrentes crisis de empleo que expulsan a los trabajadores del sistema formal.

Universo Organizado. Lejos de la imagen del caos, los vendedores autónomos a menudo operan dentro de sistemas sociales complejos, con sus propias reglas, jerarquías y códigos de conducta que regulan la competencia y permiten la convivencia en el espacio público.

Conexiones Ilícitas. Una porción significativa de la mercancía comercializada proviene de circuitos de contrabando y falsificación, vinculando la venta callejera con economías criminales transnacionales y generando una competencia insostenible para la producción local.

Fracaso de la Política Pública. Las respuestas estatales han oscilado entre la represión ineficaz, que no soluciona el problema de fondo, y la negligencia regulatoria, que perpetúa el desorden y la vulnerabilidad de los trabajadores.

La solución a este complejo fenómeno no reside ni en la erradicación punitiva ni en la tolerancia pasiva. La experiencia de intervenciones fallidas, como la de la Feria de Ugarteche, subraya la necesidad de un diagnóstico participativo que involucre a todos los actores.

La demanda de SIVARA en Mar del Plata por una regulación inteligente que registre y ordene la actividad apunta en la dirección correcta: formalizar sin asfixiar, e integrar sin ignorar las causas estructurales.

Ignorar la venta callejera es ignorar la fractura del contrato social. Abordarla de manera integral no es una opción, sino la única vía para reconstruir la equidad fiscal y la cohesión social desde sus cimientos.

Reconocer a estos vendedores como trabajadores con voluntad de contribuir, que desean un marco legal que los proteja y ordene, es el primer paso para construir una solución que equilibre la necesidad de subsistencia con la competencia leal y el ordenamiento del espacio público.

La venta callejera es un síntoma; su tratamiento exige atender las fracturas del sistema económico y social que la originan.

Tensiones Centrales

Las tensiones se manifiestan principalmente en la competencia desigual y el desplazamiento del comercio físico tradicional:

1. Competencia entre el Comercio Formal Físico y la Informalidad

El comercio formal legal se siente bajo una intensa presión debido a la expansión de la venta ilegal e informal. Esta informalidad crece a un ritmo del 3% anual a nivel nacional, abarcando hasta el 60% de los comercios del país según algunas estimaciones.

  • Desigualdad de costos: Los comercios formales deben pagar impuestos, aportes y enfrentar inspecciones, lo que resulta en costos que el vendedor ilegal no tiene. Un economista señala que el sistema laboral obliga a una empresa a pagar el equivalente a 1,6 trabajadores por cada persona empleada, empujando a las PYMES a contratar informalmente.
  • Contrabando y Clandestinidad: Gran parte de la mercadería ilegal, (el 90%), que se vende en las calles entra de contrabando al país, con precios imposibles de igualar para la industria nacional o de talleres con trabajadores esclavos.
  • Asimetría de Controles: Los controles e inspecciones municipales o gubernamentales, (GCBA, ARCA, Direcciones de Rentas Provinciales, etc.), recaen principalmente sobre el comercio formal, lo que en última instancia provoca la quiebra de quienes cumplen con las reglas.

2. Desplazamiento del Espacio Físico por la Venta Digital

El crecimiento del comercio digital, (e-commerce en Marketplace) ha generado una transformación profunda en la necesidad de mantener locales físicos:

  • Locales Vacíos: Hay una desocupación notable en locales comerciales en Capital Federal, alcanzando un 40% de vacantes estimadas.
  • El Teléfono como Vidriera: Hoy en día, la vidriera es el teléfono, cambiando la forma de vender y consumir. Las marcas que no se adaptan quedan fuera del sistema. Muchas marcas grandes eligen operar directamente a través de redes o plataformas de e-commerce, evitando los costos de un local a la calle.

3. Proliferación de Ilegalismos en el Ámbito Digital

El auge del e-commerce y la masiva presencia de usuarios en redes sociales, estimándose que 34 millones de argentinos tienen redes sociales, han propiciado el surgimiento de nuevas formas de delito y comercio clandestino:

  • Comercio Clandestino Masivo: Existe una presencia masiva de comercios clandestinos en marketplaces y redes sociales, donde se vende prácticamente todo por fuera del sistema.
  • Nuevas Cuevas de Delito: Las plataformas digitales se han convertido en las nuevas "cuevas" para la venta de objetos robados. Los ladrones usan cuentas ficticias para ofrecer productos a precios relativamente bajos, alimentando un mercado negro online. Plataformas como Facebook Marketplace han experimentado un crecimiento exponencial precisamente por su falta de un proceso riguroso de validación de identidad para vendedores.
  • Riesgos de Seguridad: La actividad delictiva ligada a estas plataformas es grave, habiéndose producido robos y asesinatos relacionados con operaciones pactadas digitalmente.

Estrategias de Adaptación

Las estrategias de adaptación varían según el circuito comercial, buscando minimizar costos, ganar legitimidad o generar confianza:

1. Estrategias del Comercio Formal Físico

El comercio legal que busca sobrevivir se adapta hacia modelos híbridos y la creación de valor experiencial:

  • Enfoque Mixto: Se considera que el mundo se dirige hacia un modelo cada vez más híbrido. Para los emprendimientos, se recomienda empezar online para validar la marca o el producto, y luego expandirse a un local físico.
  • Experiencia de Compra: El local físico sobrevive si ofrece una experiencia de compra antes, durante y después de la venta, que el cliente valora. El cliente, en general, prefiere y valora la experiencia de la compra presencial.
  • Confianza y Posicionamiento: El local físico sigue siendo importante porque inspira confianza en la marca, posiciona en mapas, generando tráfico físico y online, y da un impulso de ventas que no se logra solo con el e-commerce.
  • Flexibilidad de Locales: Las franquicias se adaptan a la volatilidad cerrando locales rápidamente si no funcionan en seis meses, o utilizando formatos temporales como las pop-up stores para probar objetivos de venta.

2. Estrategias del Comercio Digital y Emprendimientos Online

La digitalización es vista como una vía de eficiencia en costos y un requisito de supervivencia:

  • Eficiencia en Costos: Muchos negocios cierran locales físicos y pasan a operar desde un departamento, respondiendo mensajes por plataformas digitales y ahorrando costos de alquiler, inspecciones y coimas.
  • Evasión de Controles Físicos: Aunque el comercio online también es sujeto a controles, por ejemplo, AGIP/ARBA revisando remitos de camiones, evita los inspectores y la policía que a pedir donativos o coimas en los locales a la calle.

3. Estrategias de Adaptación del Comercio Informal Físico

Los vendedores informales, a menudo impulsados por la necesidad de subsistencia en tiempos de crisis económica, desarrollan complejas estructuras de organización y legitimación:

  • Organización Interna y Códigos de Confianza: Los vendedores ambulantes y feriantes, (como en la Feria de Ugarteche o los trenes de Buenos Aires), establecen reglas internas rígidas y códigos de comportamiento para evitar conflictos internos. Estos incluyen el respeto por el territorio asignado de ramales, tramos, etc. y no vender el mismo producto a un precio menor que un compañero.
  • Construcción de Legitimidad: Los vendedores ambulantes se posicionan activamente como trabajadores, (buscas o trabajadores tercerizados), para diferenciar su actividad de la mendicidad. Buscan dotar a su tarea de la dignidad de ser un trabajo legítimo, incluso llegando a realizar protestas pidiendo ser incorporados a planta permanente en el ferrocarril.
  • Redes Personales para la Continuidad: La actividad depende de relaciones personales sólidas de afinidad, lealtad y deuda moral con otros buscas, proveedores para conseguir crédito o que guarden mercadería, personal de seguridad, y clientes habituales. Esta confianza es esencial para garantizar la normalidad y la predictibilidad del negocio.
  • Búsqueda de Regulación y Formalización: Organizaciones de vendedores ambulantes como SIVARA en ciudades como Mar del Plata están pidiendo a gritos una ordenanza municipal que regule, registre y ordene la actividad. Los vendedores están dispuestos a pagar impuestos como el monotributo o un canon por ocupación de espacio público para obtener un ordenamiento que mejore su calidad de vida y evite ser vistos como delincuentes.
  • Adaptación Territorial - Caso Ugarteche: Ante los intentos fallidos de la municipalidad de Luján de Cuyo de reubicar la Feria de Ugarteche en predios insuficientes y mal organizados, los feriantes se han reubicado espontáneamente en calles paralelas, terrenos baldíos, y especialmente en predios privados. Estos espacios privados se organizan a través de mensajería instantánea como Whatsapp o Instagram y ofrecen ventajas como ubicación fija y organización por rubros, lo que representa una adaptación autogestionada a la presión regulatoria.

La lucha entre el comercio físico tradicional y la expansión digital e informal en Argentina se asemeja a un juego de ajedrez dinámico donde el tablero y las reglas cambian constantemente.

El comercio tradicional, como la reina que se mueve lentamente y está cargada de valor, es un objetivo constante para los impuestos y regulaciones, obligándola a sacrificar piezas, es decir, cerrar locales si no consigue una ventaja en la experiencia.

Mientras tanto, el comercio digital es como un grupo de peones rápidos que se mueven por rutas menos vigiladas, y la informalidad física es como una red de túneles subterráneos, donde las normas no son las oficiales, sino las de la confianza y los códigos internos, permitiéndoles adaptarse y persistir a pesar de las crisis.

Más Allá de la Falsa Dicotomía 

Al inicio de este informe se planteó la pregunta: ¿es la venta callejera una economía de subsistencia o una forma de trabajo esclavo? El análisis de sus múltiples dimensiones revela que esta es una falsa dicotomía. 

La venta callejera no es una categoría homogénea, sino un espectro de realidades que abarca desde el autoempleo por necesidad y las complejas redes de organización social autónoma, hasta las estructuras de explotación laboral y su profunda conexión con economías ilegales a gran escala.

FUENTES:

·         Universidad Nacional de Cuyo - Malena Lucía Reyes - Comercio informal y tensiones con el ordenamiento del territorio: Análisis de la Feria de Ugarteche, Mendoza

·         INFOBAE - Mariano Zalazar - El comercio formal bajó presión por la expansión de la venta ilegal

·         Redacción Mayo – Juan Federico -El lado oscuro del e-commerce: las nuevas “cuevas” del delito

·         Daniela Cristina y otros – La Informalidad en los Mercados Laborales Regionales. Una revisión sobre resultados regionales previos

·         Asociación Argentina de Especialistas en Estudios de Trabajo - Betsabe Policastro y Emilse Rivero – Las Relaciones de Intercambio en el Mundo de la Venta Ambulante

·         Open Editions Journals - Mariano Daniel Perelman - La venta ambulante en Buenos Aires: economía(s) (i)legales, estética y circulación de objetos

·         r/NegociosArgentina - Locales comerciales vs emprendedores online - ¿quién prevalecerá?

·         Navegação – Mapa do siteHorizontes Antropológicos - Mariano D. Perelman - Trabajar en los trenes. La venta ambulante en la ciudad de Buenos Aires

·         U.N.M.D.P. – Redacción - Venta ambulante: entre el crecimiento del sector por la crisis a la falta de una regulación municipal

·         FECOBA – Federación de Comercio e Industria de la Ciudad de Buenos Aires

IMAGEN: DIARIO MÓVIL

 

 

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