Nota de Opinión
Y LAS POLÍTICAS DE ESTADO?
En estos últimos días, los argentinos hemos vivenciado una serie de actividades políticas muy potentes. Marchas, paros, represión, dispares posturas en las leyes propuestas a discusión en el Congreso, especialmente la de baja de edad en la imputabilidad de los menores y la de Modernización Laboral, fueron las noticias de todos los medios informativos.
Centenares de centímetros en columnas de los analistas especializados se imprimieron con conclusiones a favor y en contra, dependiendo de la visión del comentarista.
Viajando a mi reunión, mantuve una profunda charla con el conductor del taxi, quien con lenguaje muy popular, se manifestó absolutamente en contra del actual gobierno. Finalizada mi tarea, abordo otro taxi de regreso y, fiel a mi costumbre, entablo conversación con el chofer quien se manifestó decididamente en apoyo a las actuales autoridades.
Este tipo de opiniones divergentes las he escuchado en todos los ámbitos, en charlas con amigos, con colegas, con ocasionales contertulios, etc. Resultado: buena parte de la sociedad a favor y otro tanto en contra. Pero el común denominador es la intolerancia, el rechazo del que piensa distinto. La no aceptación del diálogo. O mejor dicho, la negación al mismo.
En Argentina se viene discutiendo desde hace años posturas intransigentes que impiden en normal desarrollo como nación. Somos un país sin políticas de Estado por que tenemos a la mitad de los habitantes a favor de y a la otra mitad en contra.
Urge el debate de estas políticas en lo económico, lo social, la educación, la salud, la seguridad y por supuesto, en lo soberano. No hay posibilidades de salir del atolladero en que estamos inmersos si no acordamos objetivos comunes a través de un diálogo honesto y sin descalificaciones, buscando los consensos y apartando las divergencias para otro debate.
Hay que sentarse a la mesa conservando cada uno su identidad y filosofía política, pero sin ánimo descalificatorio del otro. “La pasión será la que te permitirá plasmar la expresión más elevada de tu talento” dijo Larry Smith en una de sus divertidas conferencias en TEDx.
Y es cierto, en nuestros debates necesitamos ser muy pasionales, demostrar que nos interesa, que tenemos un proyecto de cómo, cuándo, con qué y con quienes hacer lo que corresponde por nuestra patria. Pero con amplitud suficiente que nos contenga a todos y recepte todas las opiniones. Si lo hacemos, seguro obtendremos algo mucho mejor.
Hay que comprender que la grieta existe, es verdadera, pero radica en nuestro intelecto, en nuestra mente. Es muy duro ver amistades irreconciliablemente destruidas, hermanos enemistados, familias divididas. Todo por no predicar el mismo discurso, pensar distinto. Blanco o negro, River o Boca, sí o no. El argentino se ha acostumbrado a no admitir tonos intermedios y ello es muy malo.
La filosofía partidaria como la religión hacen a la preparación moral del ser humano y de ninguna manera son pautas condicionantes. Cuando uno pinta un muro seguramente necesitará preparar la pintura con el agregado de dos o tres colorantes distintos para lograr el tono deseado.
Y así debe ser la construcción soberana de un país. Aceptar las opiniones disidentes para lograr un pensamiento nacional soberano.
Hace poco escribí en mi FB un pensamiento que quiero reproducir como final de esta nota: “es muy bueno tener diferentes visiones partidarias, pero a no olvidar jamás que a TODOS nos une un común denominador: ARGENTINA”.
ANTONIO FABIAN HRYNIEWICZ
intelicom2020@gmail.com – X.COM: @fabianhry

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