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ARGENTINA, LEVÁNTATE Y ANDA
El imperioso llamado a una planificación humanista
Estaba releyendo la magnífica Carta Encíclica LAUDATO SI’ del Papa Francisco, y si bien versa sobre el medio ambiente, encontré un párrafo que me llamó la atención. Dice en el Capítulo III P.183 que “Un estudio de impacto ambiental no debería ser posterior a la elaboración de un proyecto productivo o de cualquier política, plan o programa a desarrollarse”.
Interesante, muy interesante sobre todo si esa recomendación se aplicase a todas las acciones que involucren al hombre. Tengamos presente que el fin de la preservación del medio ambiente es el ser humano.
Según datos recientes del Observatorio de la Deuda Social de la UCA, la pobreza en Argentina ha alcanzado niveles estructurales alarmantes, afectando a casi 6 de cada 10 niños en el país. Esto no es solo una cifra, es el “impacto ambiental humano” del que nos advierte Francisco.
Más adelante, agrega que “Tiene que insertarse desde el principio y elaborarse de modo interdisciplinario, transparente e independiente de toda presión económica o política”.
Qué profundo este pensamiento. Qué sugestivo concepto. Por qué no lo aplican los políticos para comenzar a ordenar nuestras economías, nuestros proyectos de desarrollo social, de Justicia, de sistematización y convivencia.
Como decía Perón, y lo cito a título referencial, sin ninguna otra intencionalidad, “la planificación es la base del éxito; sin ella, se marcha a la deriva”. Coincide plenamente con la encíclica: no se puede improvisar el destino de 46 millones de personas.
Los ciudadanos asistimos a una campaña proselitista cada vez más degradante, carente de contenido ideológico y programático. Con intercambios de acusaciones y ofensas pero sin explicar a qué país se pretende llegar.
El Santo Padre, en unas breves líneas, muy sabias por cierto, nos está brindando unas pautas de construcción social de cumplimiento posible y de aplicación inmediata. Si es que existe voluntad para ello.
En el ordenamiento general que tanto necesitamos los argentinos, ya no cabe la idealización de la realidad. Hay que interpretarla. Y esta interpretación surge del contexto y no solo de las ideas.
Parafraseando a Ricardo Balbín: “Este es el tiempo de la unión de los argentinos para la reconstrucción de la Argentina”. El acuerdo no es una opción, es la única salida frente al abismo de la desunión.
El Preámbulo de nuestra Constitución Nacional nos marca el camino: “Constituir la unión nacional... y asegurar los beneficios de la libertad para nosotros, para nuestra posteridad”. La política actual parece haber olvidado que su mandato es para las próximas generaciones, no para las próximas elecciones.
En un mundo dinámico y cambiante como el actual no podemos estar aletargados esperando que las cosas simplemente sucedan. Es imperioso sentar a los líderes con decisión en una mesa de acuerdo y concordia para construir la Nación que todos anhelamos y nos merecemos.
No queda más espacio para intereses personales ni actitudes egoístas. En cada reunión o evento que organizamos queda demostrado que el secreto del éxito reside en la voluntad de trabajo y visión amplia de respeto al prójimo.
El Dr. Favaloro sostenía que “en cada acto médico debe estar presente el respeto por el paciente”. Llevado a la esfera pública, en cada acto de gobierno debe estar presente el respeto por el ciudadano, que hoy se siente un paciente en terapia intensiva.
Recordemos que hoy, el 50% de los jóvenes argentinos no terminan el secundario en tiempo y forma. Si no aplicamos esa interdisciplinariedad que pide el Papa, el futuro no será un proyecto, sino un remanente.
Los diferentes analistas coinciden en tal concepto. Respeto a la persona, brindarle lo mejor al que requiere o demanda, lo que es la recomendación común. Buen mensaje para los políticos en la actual coyuntura.
Esta gran Encíclica fue distribuida por CAME a sus dirigentes en septiembre de 2015, en oportunidad de celebrar el Día de la Industria y los ejemplares fueron bendecidos por Monseñor Fernando Carlos Maletti y la conservo como una joya y texto de cabecera por ser de consulta permanente.
Usted dirá: “Pero Fabián, siempre con lo mismo”. Yo le respondo que sí, que seguiré insistiendo en la necesidad de acordar una construcción común de la ciudadanía, por que me preocupa y mucho que la pobreza siga creciendo, que nuestros jóvenes cada día tengan menos expectativas de futuro, que los delitos sean cada vez más violentos, que la delincuencia y el narcotráfico estén ganando cada vez más espacios. Me preocupa el nivel de crispación de ánimos pero también la falta de compromiso.
“La Nación es la patria de la vida civil. Su horizonte es más amplio que el geográfico del terruño” escribió José Ingenieros. Ergo, “si la Nación es la patria de la vida civil, la política debe dejar de ser una lucha de facciones para volver a ser la arquitectura del bien común”.
ANTONIO FABIAN HRYNIEWICZ
Intelicom2020@gmail.com / x.com/fabianhry

Excelente Fabian. Agrego humildemente, y mas allá de nuestras fronteras, vale la pena un estudio ambiental, si luego los políticos generan guerras, matan a civiles, destruyendo ciudades, generando pobreza y más destrucción del ambiente.
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