NOTA DE OPINIÓN                                                                                                                      LECTURA: 2.36 MIN

LA POLÍTICA Y LA VIRTUD

“Lo que debe buscarse esencialmente en la vida es la virtud”, propone Aristóteles en su obra La Política. Según la Real Academia Española, una de las definiciones de esta palabra es la “disposición de la persona para obrar de acuerdo con determinados proyectos ideales como el bien, la verdad, la justicia y la belleza”.

"Las mentes brillantes discuten ideas; las mentes promedio discuten eventos; las mentes débiles discuten personas, solía pregonar. 

Atento a las constantes discusiones partidarias orientadas a descalificar al otro, me surge un interrogante irreprimible: ¿dónde fue a parar la virtud en la política de nuestro país? El filósofo planteaba que “la felicidad solo se encuentra en la actividad”. Y es muy cierto. Cuando la economía crece y se mantiene activa la creación de empleo, es una caricia al alma ver la alegría en las calles, con comercios colmados de clientes que satisfacen sus necesidades y gustos sin grandes preocupaciones.

En este escenario, las PYMES tienen un rol fundamental: son las que generan trabajo y proveen a la demanda ciudadana. Es allí donde surgen proyectos, inversiones e innovaciones; donde se encaran desafíos con esa cuota de audacia que determina el crecimiento de una comunidad, no solo en lo económico sino, principalmente, en lo educativo y vivencial.

La Argentina no encuentra el rumbo. Y no lo va a encontrar mientras no tengamos determinado el destino. ¿Qué clase de país queremos? ¿Industrial, de producción primaria, de servicios financieros, de desarrollo tecnológico? Sea cual fuere, hay que definirlo con premura, acordando entre todas las partes e iniciando el recorrido hacia esa meta. Todos juntos, resolviendo las diferencias y potenciando los acuerdos.

Para ello, es menester una clase dirigente que, más allá de su ideología, comprenda que los intereses de la Nación están por encima de todo. Necesitamos políticos formados, honestos y cabales. Como dice el prestigioso filósofo antes citado: “los hombres justos y sabios se proponen siempre en sus acciones fines tan numerosos como dignos”.

Darles expectativas a nuestros jóvenes, trabajo a nuestros industriales, mercado y precio a nuestros productores, y garantizar el consumo a nuestros comerciantes, es lo que a todos nos importa. Sobre eso queremos abrir el debate, escuchar propuestas y evaluar propósitos.

El éxito del político está estrechamente ligado al del individuo. Si el ciudadano es feliz, también lo será el político; pero si la incertidumbre y el caos asolan al primero, el segundo será responsable de su fracaso.

La convivencia se ha tornado difícil en nuestra patria. Es triste ver cómo se privilegian intereses sectoriales o personales por encima de los comunes, mientras los ladinos e inescrupulosos de siempre aprovechan la oportunidad. Así, lentamente, estamos perdiendo la valía del aquerenciamiento. Al no haber oportunidades, los jóvenes buscan el éxito en otros parajes, acrecentando problemas sociales cada día más complejos.

De nuestros políticos depende. Comencemos a tratar nuestro destino debatiendo y resolviendo las cuestiones de a una por vez. No va a resultar sencillo, pero tampoco será imposible si en el proceso adquirimos una verdadera postura de argentinidad.

ANTONIO FABIAN HRYNIEWICZ

Intelicom2020@gmail.com / x.com: @fabianhry

 



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