By InShigt Crime                                                                                     LECTURA: 7.16 MIN

Writers: Marina CavalariJuliana ManjarrésChristopher NewtonLuis Felipe Villota Macías

La paradoja de la guerra contra el narcotráfico: el mercado global de la cocaína se vuelve más sofisticado e innovador

Basado en el Balance de Incautaciones de Cocaína 2025 de InSight Crime

Mientras las estrategias internacionales —lideradas por Estados Unidos— intentan revivir viejas fórmulas de interdicción y despliegue militar, las organizaciones criminales avanzan a un ritmo vertiginoso. El mapa global del narcotráfico se ha transformado en un ecosistema dinámico y resiliente, caracterizado por la diversificación de rutas y el uso de tecnologías sofisticadas como la cocaína líquida para burlar escáneres y el pilotaje de narcosubmarinos remotos.

El más reciente balance de InSight Crime revela un panorama dividido en América Latina y el Caribe: aproximadamente la mitad de los países registraron un aumento significativo en sus incautaciones, mientras que la otra mitad experimentó caídas derivadas del reacomodo táctico de las redes criminales.

Zonas de producción: Récords y tensiones políticas

Colombia consolida su liderazgo productor

El mayor productor de cocaína del mundo experimentó un repunte masivo en la efectividad de sus incautaciones en 2025, alcanzando las 445,9 toneladas en territorio nacional (un aumento del 59,4% en comparación con las 279,7 toneladas de 2024), además de colaborar en el decomiso de otras 633 toneladas en aguas internacionales.

El año estuvo marcado por hitos históricos, como el hallazgo de 14 toneladas en un solo contenedor en el puerto de Buenaventura y la interceptación en julio de un narcosubmarino operado de forma remota en la costa norte. A pesar de estos golpes, la tensión política marcó la agenda: Washington incluyó a Colombia en su lista de países que no cooperan en la lucha antidrogas, aunque la asistencia financiera y operativa se mantiene por su peso estratégico.

Perú y Bolivia: Desafíos amazónicos y giros políticos

En Perú, la erradicación llegó a las 34.200 hectáreas de coca, concentrándose en regiones amazónicas como Ucayali, Huánuco y Loreto. Este avance de los cultivos ilegales sobre territorios indígenas ha desatado una ola de violencia, agravada por la incursión de bandas ecuatorianas y una crónica inestabilidad política local.

Por su parte, Bolivia reportó la incautación de 17,1 toneladas en 2025. Aunque la cifra representa una caída del 62,7% respecto al año anterior, las autoridades aclararon que los datos de 2024 estaban inflados al contabilizar el peso de la carga total (harina mezclada con droga). El dato actual normaliza la tendencia histórica. En el plano político, el nuevo presidente Rodrigo Paz dio un giro radical al restablecer relaciones con la DEA estadounidense, expulsada del país desde 2008.

Nudos de tránsito: El encarecimiento de las rutas

Ecuador externaliza sus flujos y Venezuela vive un año récord

El territorio continental de Ecuador registró una baja en decomisos (75,9 toneladas frente a las 157,7 de 2024), pero las incautaciones en alta mar subieron a 124 toneladas. La fuerte presión de la interdicción conjunta con EE.UU. no frenó el flujo, pero disparó los costos logísticos: los pagos a pescadores que pilotan lanchas hacia Centroamérica se duplicaron, llegando a los US$ 40.000 por viaje.

Venezuela reportó una cifra récord de 42,6 toneladas incautadas, incluyendo un megacargamento de 15,4 toneladas en el estado fronterizo del Zulia. Sin embargo, analistas piden cautela ante la opacidad gubernamental. La presión militar aérea y marítima desplegada por Estados Unidos desde septiembre forzó a los traficantes a abandonar puertos tradicionales como la isla de Margarita, Sucre y Falcón, golpeando colateralmente a la economía pesquera local y empoderando a bandas criminales venezolanas frente a la retirada del Cartel de Sinaloa.

El istmo centroamericano y el Caribe bajo asedio

Panamá se mantuvo estable con 97 toneladas decomisadas, destacando la provincia de Colón y el Canal como zonas críticas para el desvío hacia Europa. En contraste, Honduras reportó apenas 1,5 toneladas (un desplome del 93%, afectado por cambios metodológicos), enfocando su estrategia en destruir plantaciones locales de hoja de coca que se expanden hacia áreas rurales de Olancho y Colón. Cabe destacar que el expresidente hondureño Juan Orlando Hernández fue indultado por Donald Trump tras cumplir 19 meses en prisión en EE.UU.

Costa Rica encendió las alarmas con un incremento del 72,4% en sus incautaciones (46,5 toneladas), consolidándose como uno de los cinco principales puntos de origen de la cocaína que inunda el puerto de Amberes en Bélgica. Este auge criminal provocó que el gobierno aprobara la extradición de nacionales a EE.UU., en un contexto institucional debilitado por el arresto del propio exministro de Seguridad por presuntos vínculos con el narcotráfico.

En el Caribe, República Dominicana interceptó 19,6 toneladas, mientras que Haití, sumido en el control de las pandillas, registró su mayor decomiso en tres décadas (1 tonelada en la Île de la Tortue), ratificando su alarmante emergencia como plataforma logística multinacional.

El Cono Sur: Nuevas fronteras de exportación

Argentina y el Plan Paraná

Con un récord de 13,5 toneladas incautadas (un 14% más que en 2024), Argentina empieza a consolidar una nueva dinámica. Las autoridades vinculan este incremento al Plan Paraná, un programa que fortaleció la vigilancia con drones, radares y cámaras térmicas en la hidrovía Paraguay-Paraná, afectando directamente el nodo logístico de Rosario.

Brasil, Uruguay y Chile adaptan sus puertos

Brasil decomisó 135,3 toneladas de clorhidrato de cocaína. Ante el blindaje policial en el tradicional puerto de Santos, las mafias locales —lideradas por el Primer Comando Capital (PCC) — mudaron sus operaciones hacia terminales alternativas como Paranaguá, Salvador y Roraima, utilizando rutas fluviales amazónicas para enviar cargamentos históricos hacia Europa.

Uruguay (2,1 toneladas) experimentó un cambio de patrón cuando las autoridades incautaron dos toneladas almacenadas en tierra por la banda "Los Albín", destinadas a ser exportadas en contenedores para burlar los nuevos escáneres del puerto de Montevideo. La operación desató una represalia violenta inédita: un ataque a balazos contra la casa de la fiscal del caso. Simultáneamente, el histórico capo Sebastián Marset fue finalmente capturado en Bolivia.

Por último, Chile interceptó 3,6 toneladas. Aunque históricamente no era un país de tránsito, los puertos del Pacífico como Arica ganan atractivo para las redes que buscan abastecer los codiciados y lucrativos mercados de Asia y Oceanía.

Centros de consumo: Mercados saturados y nuevas rutas globales

 
Estados Unidos: Ofensiva militar sin precedentes

En el año fiscal 2025, las incautaciones en EE.UU. subieron a 20,8 toneladas. La administración de Donald Trump pateó el tablero geopolítico con operaciones agresivas en el Caribe y el Pacífico, que incluyeron la captura y traslado a suelo estadounidense del presidente venezolano Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores para enfrentar cargos federales. Pese al despliegue de misiles y barcos, el flujo de droga no se detuvo; los traficantes simplemente rediseñaron sus trayectorias.

Europa: Amberes como epicentro y el ascenso de Portugal

Bélgica sigue a la cabeza del consumo europeo con 55 toneladas interceptadas en el puerto de Amberes, lo que ha desatado una ola de tiroteos e inseguridad en Bruselas por disputas territoriales. Los Países Bajos registraron una baja (24,5 toneladas), explicada por la migración de los cargamentos hacia puertos medianos vecinos.

Francia incrementó sus incautaciones un 49% (31,2 toneladas), forzando la creación de una fiscalía nacional especializada y medidas penitenciarias severas para los capos del narcotráfico. Portugal vivió un año histórico con 25,6 toneladas incautadas, su mayor cifra en dos décadas. El país ibérico se ha convertido en el fortín europeo del PCC brasileño, registrando decomisos masivos en veleros y narcosubmarinos (uno de ellos con 6,5 toneladas) en las islas Azores.

Oceanía y Asia Oriental: El nuevo horizonte criminal

Ante la relativa saturación del mercado norteamericano y los bajos precios, las mafias transnacionales miran hacia el oeste. Corea del Sur registró la mayor incautación de su historia (2 toneladas en un barco procedente de México), mientras que Australia incrementó sus decomisos en un 40% (7,8 toneladas).

La sofisticación de la ruta del Pacífico quedó en evidencia tras el hallazgo de cyber-embarcaciones abandonadas de bajo perfil que navegaron más de 13.000 kilómetros desde Sudamérica hasta las Islas Salomón, confirmando que las redes de la cocaína ya no tienen límites geográficos.

Fuentes y Metodología: Detrás de las cifras del narcotráfico

Para estructurar este balance, InSight Crime analizó las incautaciones de clorhidrato de cocaína en América Latina y el Caribe con el propósito de identificar patrones geográficos, variaciones de rutas y la eficiencia de los aparatos de interdicción a nivel mundial.

El estudio priorizó de manera sistemática los datos gubernamentales. Para ello, se remitieron solicitudes de información pública a las autoridades de cada país demandando registros detallados en kilogramos correspondientes a todo el año, discriminando el tipo de sustancia, distribución geográfica (municipios o departamentos), medios de transporte y detenciones vinculadas.

Ante la ausencia, retraso o falta de transparencia de respuestas oficiales, la investigación recurrió al rastreo diario de fuentes secundarias confiables para eventos superiores a un kilogramo, recurriendo a comunicados institucionales, reportajes de medios de comunicación, informes de ONGs y agencias intergubernamentales.

Para salvaguardar el rigor analítico, la base de datos se centró estrictamente en clorhidrato de cocaína en polvo incautado dentro de los límites territoriales de cada nación, separando claramente los decomisos en aguas internacionales o derivados de la cooperación internacional. Todas las variables se unificaron bajo el sistema de toneladas métricas (equivalentes a 1.000 kilogramos).

Limitaciones de los datos y aclaraciones analíticas

Toda estadística de incautaciones ofrece un reflejo parcial, limitado a la capacidad de detección de las fuerzas de seguridad; los flujos reales del mercado ilícito son sustancialmente mayores. Adicionalmente, los criterios de registro difieren entre países. Mientras algunas agencias no clasifican el tipo de sustancia o mezclan los ámbitos territoriales y la cooperación exterior, otras omiten metodologías de transporte, redes implicadas y grados de pureza de la droga. Por lo tanto, este balance funciona como un indicador de tendencias monitoreadas y no como un censo absoluto del narcotráfico.

Dadas estas variaciones metodológicas, las cifras de determinados países deben interpretarse bajo las siguientes salvedades:

·         Haití: No fue posible acceder a ningún tipo de registro o dato oficial gubernamental para el periodo estudiado.

·         Panamá: Los datos provienen de fuentes oficiales nacionales, pero poseen carácter preliminar y carecen de distinción entre clorhidrato de cocaína y pasta base.

·         Perú: Aunque la fuente es oficial, las estadísticas registran las drogas destruidas bajo control estatal y no necesariamente el total bruto incautado en los operativos; tampoco se puntualiza el tipo de sustancia.

·         Venezuela: Los datos oficiales aluden formalmente al clorhidrato de cocaína mezclado con referencias generales a "drogas". El alcance geográfico es impreciso y su confiabilidad general sigue bajo sospecha.

·         Argentina: La información gubernamental consolidada agrupa bajo el mismo indicador tanto al clorhidrato de cocaína como a la pasta base, lo que restringe la comparación simétrica con otros países.

·         Honduras: Los registros oficiales presentan posibles subregistros de eventos y no determinan si las cifras contemplan distintas variantes químicas de la droga.

·         El Salvador: Las estadísticas se basan en canales no oficiales y omiten la diferenciación del tipo de cocaína, así como las cuotas de cooperación internacional ejecutadas en sus incautaciones.

·         México: La documentación oficial abarca un marco temporal incompleto (octubre de 2024 a junio de 2025) y no delimita de manera clara el ámbito espacial de las operaciones.

·         Bélgica y Países Bajos: Ambos países aportaron datos de fuentes oficiales, pero sus reportes omiten si los decomisos corresponden exclusivamente a clorhidrato de cocaína y presentan indefinición sobre el alcance real de sus operativos portuarios.

·         Francia: Las cifras gubernamentales de incautaciones nacionales se derivan de recopilaciones no oficiales, sin esclarecer las especificaciones del tipo de sustancia ni el alcance preciso de los decomisos.

·         Suecia: El balance se construyó a partir de fuentes no oficiales que no desglosan si se trata exclusivamente de clorhidrato en polvo, manteniendo un alcance general indefinido.

FUENTE: InSight Crime

 

 

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