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DIFERENCIAS ENTRE PRECIO Y VALOR
Valor es un concepto amplio que puede referirse a la importancia o utilidad que le damos a algo por su provecho, por una virtud o por la necesidad de una cosa. Precio es la cantidad de dinero que estamos dispuestos a pagar por este algo.
El precio es el monto fijado por el oferente mientras que el valor es en esencia la valía que el cliente está dispuesto a pagar. Siempre se tuvo en cuenta la necesidad o la demanda del mercado para fijar un precio y dicha demanda creció o no en función de la relación entre uno y otro. Es decir, un precio y valor coherentes con la necesidad o utilidad de lo ofertado.
El precio se determina por el costo de producción más el beneficio, es decir, que el precio es el que fija el vendedor para transferir la propiedad de un producto o servicio al cliente. Luego, es éste último que decidirá si es justo o no.
Warren Buffet solía decir que “Precio es lo que pagas. Valor es lo que recibes”. Claro, se refería en un contexto de mercado sano, dinámico y donde funciona el equilibrio bajo el mecanismo de oferta y demanda.
Es que históricamente el precio se fijó en esa dirección. A mayor oferta – menor precio. A mayor demanda el precio se eleva. En cambio el valor no depende de la oferta y la demanda de la necesidad que uno tiene de determinado producto o servicio.
El valor es poco volátil por que tiene fundamentos sólidos de requerimientos, aunque es también cuantificable subjetivamente. Es lo que lo diferencia del precio que se fija por las reglas de mercado.
En nuestro país hemos perdido de vista la conceptualidad del valor de las cosas, lo que ha sido aprovechado por las grandes empresas. Éstas corren siempre detrás del precio y distorsionan el mercado, lo que explica las diferencias que informa periódicamente la CAME al difundir su IPOD, informe del cual surge claramente cuál es el valor de una producción y que precio pagamos en góndola. IPOD es el Índice de Precios en Origen y Destino que elabora el área de Economías Regionales.
En algunos casos, hay distorsiones de hasta el cuatrociento por ciento entre el valor original y el precio final. Otra muestra de distorsión de valor son las megas ofertas de las grandes cadenas comerciales, particularmente las supermercadistas, que los fines de semana hacen descuentos de hasta un 50 por ciento en productos determinados.
Esta carrera de precios, lamentablemente, no fue frenada por la ponderación del valor por parte del consumidor. Por el contrario, se incentivó. Baste que se difunda el rumor de la posibilidad de escaseo de un producto o la factibilidad de aumento de precio para que el público se vuelquen masivamente a las góndolas en su búsqueda, haciendo así funcional al juego de la oferta y demanda, y estimulando mayores precios finales.
Vamos a un ejemplo concreto: un paquete de yerba de un kilo y de primera marca cuesta alrededor de $ 5.500. Ese mismo producto, cuando la cadena comercial necesita balancear ingresos, especialmente en los fines de semana de la segunda quincena, los oferta con el famoso descuento del 70% en la segunda unidad, quedando a un precio real por kilo de $ 3.575.
Entonces, ¿cuál cree Ud. que es el precio real? La diferencia de precio solo es justificada por la pérdida de valor que el consumidor le dio al producto. Para ser más claro, estos precios se fijan en función de lo que el cliente está dispuesto a pagar y no en la relación de costo más rentabilidad.
Mi objetivo en esta nota es la poner un poco de claridad del por qué indicador inflacionario difiere del precio de los productos de consumo de la canasta básica familiar.
ANTONIO FABIAN HRYNIEWICZ
Intelicom2020@gmail.com
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