¿Sabe usted, amigo lector, cuál será la inversión más rentable y segura en las próximas décadas? ¿Oro, diamantes, litio, petróleo, lutecio, bitcoins, fondos de inversión? No, ninguno de ellos. El gran negocio será el dominio de las escasas fuentes de AGUA DULCE.
Según informes recientes de la ONU, si bien el 70% de la superficie del planeta está cubierto de agua, el agua dulce representa solo un 2,5%. Más de 2.200 millones de seres humanos carecen de acceso a agua potable gestionada de forma segura, y la escasez resulta grave e insuficiente para unos 4.000 millones de personas durante al menos un mes al año.
Según las proyecciones de expertos patrocinados por la ONU, la demanda global de agua potable superará el suministro disponible en un 40% a 50% para el año 2030, gracias a una combinación de factores como el cambio climático, la acción humana y el acelerado crecimiento demográfico.
De informes publicados por especialistas del W.E.F. (World Economic Forum), algunas de las grandes metrópolis en situación de emergencia crítica e inmediata son Ciudad de México, San Pablo, Bangalore, Miami, El Cairo, Yakarta, Moscú, Estambul, Tokio, Pekín, Londres, París y Ciudad del Cabo.
Los factores de la escasez son varios. Como ejemplo podemos mencionar a Bangalore. Esta ciudad de India está gravemente afectada por el crecimiento desmedido de nuevas urbanizaciones tras convertirse en un centro tecnológico mundial, pero con una obsoleta y deteriorada infraestructura de distribución.
Tanto la India como China presentan un gravísimo problema de contaminación de agua. Investigaciones en sistemas lacustres revelan que la gran mayoría de sus lagos contienen agua que únicamente puede utilizarse en la industria, quedando un porcentaje mínimo en condiciones aptas para el consumo humano o la higiene.
Un detallado informe del W.E.F. indica que el Banco Mundial considera que hay escasez severa de agua cuando se reciben menos de 1.000 metros cúbicos de agua potable anuales por persona. En Pekín, sus más de 21 millones de habitantes reciben apenas un promedio cercano a los 145 metros cúbicos por persona al año. Y aunque China alberga cerca del 17% de la población mundial, cuenta con tan solo un 6% a 7% de las reservas globales de agua potable.
Estudios de la Universidad de Columbia en Estados Unidos alertan sobre la constante reducción de las reservas hídricas subterráneas y superficiales norteamericanas. Asimismo, muchas ciudades costeras del mundo enfrentan la amenaza creciente del aumento del nivel del mar. Esta situación se agrava porque los acuíferos no se están reponiendo a pesar de las fuertes lluvias, debido al incremento masivo de calles y rutas asfaltadas que no permiten la reabsorción natural del agua y provocan la salinización de las napas.
Esta breve y somera descripción de la situación mundial ante un líquido vital como el agua es para que reflexionemos sobre el papel de nuestro país. Tenemos grandes acuíferos como el Guaraní, el Puelches, el Pampeano o el Toba, además de importantes glaciares, convirtiéndonos en una de las mayores reservas mundiales de agua dulce. Por lo tanto, somos un objetivo altamente apetecible para las grandes potencias militares y los poderosos capitales mundiales.
En los próximos años, según proyecciones de la OMS y organismos internacionales, se agravará aún más la disponibilidad mundial de agua potable, por lo que quien disponga de ella ejercerá el poder dominante.
Ahora, reflexionemos sobre nuestra situación actual. Poseemos esta riqueza vital, pero, ¿se viene trabajando a nivel nacional en diversos proyectos dedicados a su protección y preservación, profundizándose el marco legal relacionado con nuestros acuíferos y glaciares? Obviamente no. Y esto es muy grave.
Pero la Argentina es un extenso y riquísimo territorio con muy baja densidad demográfica. Históricamente carente de políticas de Estado a mediano y largo plazo. Con una ineficiente administración económica. Inexistente poder defensivo de nuestro territorio. Y encima, muy parciales y divididos políticamente, lo que nos ha llevado a estar enfrentados desde siempre.
¿No le parece a usted que llegó la hora de pensar seriamente cuál es el futuro de nuestra Patria y el grado de responsabilidad que nos compete a cada uno de nosotros? Debemos ordenar nuestra economía y producción extremando el cuidado de nuestros recursos, ser racionales en su aprovechamiento y celosos en su custodia. Para ello, debemos tener muy en claro el concepto sobre federalismo y de unidad soberana.
ANTONIO FABIAN HRYNIEWICZ
FUENTES:
· Informe Mundial sobre el Desarrollo de los Recursos Hídricos (ONU)
· World Water Development Report
· Global Risks Report (WEF)
· Banco Mundial
· Food and Agriculture Organization (FAO)

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